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01-10-2015

¿Qué me conviene más Deuda o Capital?

Nos encontramos en un momento especialmente movido en el ámbito de la financiación porque están surgiendo muchas alternativas no bancarias, que son más que bienvenidas, dada la dependencia que vivimos de fuentes tradicionales de financiación, pero que en ciertas ocasiones generan confusión al empresario. Lo que está cambiando son los vehículos de financiación, pero no el tipo de financiación, es decir, ahora ya operan con cierta normalidad las plataformas P2P, el MARF desde hace 3 años, los Business Angels y muchos más, todos ellos son vehículos de financiación que ofrecen dos tipos de apoyo económico: Deuda o Capital. Y esto no ha cambiado.

El empresario anda, como decíamos, algo confundido, y en muchas ocasiones acude al vehículo equivocado que le ofrece Capital cuando busca Deuda o viceversa. Es importante tener en cuenta las diferencias entre uno y otro tipo de financiación:

Cómo funciona la deuda

- El financiador busca obtener un rendimiento del dinero prestado, una rentabilidad muy inferior a la exigida por la inversión en capital.

- Busca, también, un retorno en un plazo más o menos corto con un calendario de pagos conocido de antemano.

- El financiador no se involucra en la gestión de la empresa ni participa en ella, simplemente presta el dinero para que sea devuelto.

- La deuda computa en el pasivo de la empresa, empeorando su calidad de crédito si no cambia ninguna otra variable.

- El financiador se fija en la capacidad pasada de la empresa de generar caja, para proyectarla a un futuro próximo y determinar si la empresa va a ser capaz de retornar la deuda. Este análisis viene apoyado por sistemas de scoring basados en datos del pasado.

Cómo funciona el capital

- El financiador busca retornos muy elevados de su capital, pero no son retornos conocidos de antemano sino que se trata de retornos previsibles a más largo plazo. Puesto que hay más incertidumbre cuando hablamos del futuro, el retorno exigido es mucho mayor y va a depender de la capacidad de la empresa de obtener beneficios o generar valor.

- El financiador, puesto que tiene una parte de la empresa, puede involucrarse en la gestión, o más todavía, puede tomar el control total si su participación es mayoritaria.

- El impacto en el balance es muy bueno ya que mejora la solvencia de la empresa si todas las demás variables se mantienen constantes.

Las consecuencias para la empresa de una u otra opción son muy distintas y la necesidad de una u otra fuente va muy ligada al ciclo de vida de la empresa. Lo habitual es financiarse con capital en las fases iniciales de lanzamiento y crecimiento de la empresa, y una vez se estabiliza, lo habitual es financiarse con deuda, para volver a ampliar capital si hay previsiones de un crecimiento importante.

En resumen, dependiendo de las necesidades de crecimiento, la disposición de la empresa a dar entrada a nuevos socios y de la estructura de balance, será mejor una opción u otra, y una vez escogido el tipo de financiación adecuado, entonces es momento de escoger el vehículo de financiación. En un mundo ideal, financiarse con deuda es la mejor opción para no perder el control de la compañía, pero el terreno de las grandes apuestas de crecimiento es para la financiación de Capital.

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