El interés compuesto es una de las herramientas financieras más poderosas porque permite hacer crecer una inversión de forma exponencial a lo largo del tiempo. El razonamiento es bastante sencillo, si tenemos una inversión en la que obtenemos un cierto rendimiento periódico y reinvertimos éste obteniendo la misma rentabilidad, los rendimientos generan nuevos rendimientos en cada periodo haciendo, como decíamos, crecer el capital de forma exponencial.
El cálculo es igualmente sencillo. Imaginemos una inversión de 10.000€ de la que obtenemos, a través de la inversión en un producto financiero, un 6% anual durante 5 años. El capital final sería:
10.000 x (1+ 0,06)^5 = 13.382,26€
El rendimiento de esta inversión es de 3.382,26€, es decir, un 33.82% sobre la inversión inicial. Si en lugar de reinvertir los rendimientos anuales los retiraramos del capital invertido, el resultado al final de los 5 años se calcularía así:
10.000 x 0.06 x 5 = 13.000,00€
En este caso la rentabilidad es de 3.000€, es decir, un 30% sobre la inversión inicial y un 3.82% menos que si reinvertimos los beneficios. Esta diferencia, que en 5 años puede parecer pequeña, es enorme a largo plazo porque la reinversión crecer exponencialmente. Para el caso anterior, con reinversión de rendimientos tardaríamos 11,9 años en doblar el capital en contra de los 16,7 años que tardariamos si no reinvertimos los rendimientos, una diferencia nada despreciable de 4,8 años.
El cálculo es igualmente sencillo. Imaginemos una inversión de 10.000€ de la que obtenemos, a través de la inversión en un producto financiero, un 6% anual durante 5 años. El capital final sería:
10.000 x (1+ 0,06)^5 = 13.382,26€
El rendimiento de esta inversión es de 3.382,26€, es decir, un 33.82% sobre la inversión inicial. Si en lugar de reinvertir los rendimientos anuales los retiraramos del capital invertido, el resultado al final de los 5 años se calcularía así:
10.000 x 0.06 x 5 = 13.000,00€
En este caso la rentabilidad es de 3.000€, es decir, un 30% sobre la inversión inicial y un 3.82% menos que si reinvertimos los beneficios. Esta diferencia, que en 5 años puede parecer pequeña, es enorme a largo plazo porque la reinversión crecer exponencialmente. Para el caso anterior, con reinversión de rendimientos tardaríamos 11,9 años en doblar el capital en contra de los 16,7 años que tardariamos si no reinvertimos los rendimientos, una diferencia nada despreciable de 4,8 años.