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09-07-2017

Deutsche Bank: un banco menos para la financiación de empresas.

Deutsche Bank será, con toda probabilidad, la próxima entidad en desaparecer del panorama de financiación para empresas en nuestro país. La entidad alemana quiere vender su negocio en España como ya lo hizo Barclays hace unos pocos años. Y es que no acaban de encontrar una posición cómoda en un mercado, el español, que tiene muchas peculiaridades en el ámbito financiero. De culminar la operación, el ámbito bancario de financiación para empresas quedaría reducido a poco más de una docena de entidades, seis si tenemos en cuenta las más activas.

El banco alemán, con una red en España de 230 oficinas, 2600 empleados y 700 mil clientes, cifró en 2.000 millones su precio de partida, y ninguno de los cinco grandes bancos españoles, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia o Sabadell, ha mostrado el más mínimo interés por la entidad, de hecho, ninguna de ellas ha firmado el acuerdo de confidencialidad para acceder al cuaderno de ventas de la entidad, las tripas financieras con las que tomar una decisión, según han adelantando varios medios en los últimos días. Otras entidades más pequeñas, como Targobank (Credit Mutuel) o Bankinter, podrían optar a esta compra, pero incluso éstas no ven claro que sea un buen negocio, y consideran que tienen otras preferencias en estos momentos.

A pesar del notable desinterés de la banca española por esta compra, no se descarta que se esté jugando al despiste para presionar el precio de venta a la baja y hacer una oferta a última hora.

¿Por qué a priori nadie está mostrando interés?

  1. El proceso de integración de Deutsche Bank con una entidad española sería muy costoso y complejo para lo pequeña que sería la operación y, ahora mismo, muchas entidades tienen otras prioridades.
  2. En el mundo financiero, éste no es el mejor momento para una operación de esta índole. Teniendo en cuenta que se acaba de vivir la crisis del Banco Popular, la fusión de Bankia y BMN y la salida a bolsa de Unicaja, no es difícil pensar que ahora no es el momento adecuado para sacar Deutsche Bank a subasta, ya que las valoraciones de los bancos en España se han reducido considerablemente.
  3. Existen suposiciones en el aire respecto a la adquisición de antiguas cajas por parte de grandes bancos que pueden acontecer en un futuro próximo y, por tanto, las grandes entidades prefieren reservarse para formar parte de estas operaciones que pueden llegar a ser mucho más grandes, relevantes y fáciles de integrar.

¿Qué hipótesis se barajan como posibles acontecimientos?

  1. Que sea el Gobierno el que acabe presionando para obligar a la compra de la entidad alemana.
  2. Que alguna de las grandes entidades españolas acabe por sorprendernos y se adelante a comprar Deutsche Bank. Esta sería la situación ideal para toda la plantilla, a pesar de que esta posible situación, tampoco sea augurio de un futuro estable. Cuando se absorbe una entidad se pierden muchísimos clientes por el camino y se cierran la mayoría de oficinas, con lo que la situación laboral de la mayoría de los empleados no sería la más idónea, pero probablemente si sería la menos dramática.
  3. Que no se dé ninguna de las dos opciones anteriores y finalmente Deutsche Bank recule y posponga la venta para otro momento, quizás más adecuado. La entidad alemana podría llevar acabo ella misma medidas preventivas para mejorar temporalmente su situación y quizás así, en un futuro no muy lejano, llamar más la atención de las grandes entidades españolas.
  4. Que, en el peor de los casos, el banco alemán decida, tristemente, finalizar el negocio en España cerrando 230 oficinas, dejando en la calle a 2.600 trabajadores y 700.000 clientes.


La situación de Deutsche Bank en España está generando muchas suposiciones y nuevas noticias cada semana, así que aún está todo por ver, pero las empresas verán desaparecer una nueva entidad con la que contar para financiar el excelente momento de crecimiento que están viviendo la mayoría de ellas, y esto no acabará aquí, hasta que no queden sólo los bancos cotizados en el mercado, la concentración bancaria seguirá, así que las empresas deben seguir diversificando sus fuentes de financiación hacia el ámbito no bancario donde, por suerte, cada vez hay más jugadores con músculo y ganas de crecer.

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