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25-09-2017

Abanca o Targobank podrían quedarse Deutsche Bank España

La venta de Deutsche Bank parece se retrasa más de lo esperado tras el intento frustrado del banco alemán de vender su filial española por 2.000 millones en marzo. La entidad, que cuenta con 16.351 millones de euros en activos y 11.701 en depósitos, cuenta con alrededor de 700.000 clientes, de perfil medio y alto, 235 oficinas y 2.600 empleados, podría haber encontrado ahora dos candidatos para materializar su venta según ha adelantado Cincodías, aunque a un precio inferior incluso a los 700 millones que estaba dispuesto a aceptar después de verano.

Por un lado Targobank, filial francesa de Credit Mutuel, que hasta mayo dirigía su filial en compañía al 50% con Banco Popular, sigue con ganas de crecer en España, y esta operación podría ser un impulso a su base de clientes. Credit Mutuel es uno de los grandes en Francia, fue fundado en 1645 y cuenta con cerca de 99.000 empleados por todo el mundo.

Por otro lado, Abanca tiene también ganas de crecer. El banco, nacido en 2011 resultado de la fusión de Caixa Galicia y Caixanova, asegura contar con 1.800 millones de excedente de capital que pretende invertir en crecimiento, y Deutsche Bank podría ser una oportunidad de ganar clientes fuera de su sede central de negocio, Galicia. Además, Abanca es posible que todavía mantenga contactos abiertos con Liberbank para una posible fusión.

Del resto de entidades que inicialmente parecieron interesadas en marzo, ya no queda prácticamente nada, sólo ING podría reengarcharse ahora. Caixabank y Sabadell ya se retiraron hace tiempo del proceso, y BBVA, que en su momento estaba dispuesto a presentar una oferta vinculante por debajo de los 400 millones, parece que tendría totalmente descartado presentar alguna oferta.

Con la baja  de Deutsche Bank del panorama de financiación para empresas en España, las empresas pierden una parte de la oferta para financiar el excelente momento de crecimiento que están viviendo la mayoría de ellas, y esto no acabará aquí, la concentración bancaria continua casi 10 años después del estallido de la crisis, así que las empresas deben seguir diversificando sus fuentes de financiación hacia el ámbito no bancario donde, por suerte, cada vez hay más jugadores con músculo y ganas de crecer.

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