Cierras una venta en dólares a 90 días con un margen del 8%. Cuando cobras, el dólar se ha movido un 5% en tu contra y el margen se ha quedado en 3%. No has fallado en la negociación, ni en el precio, ni en el coste: has perdido dinero por algo que no controlas y que ni siquiera aparece en tu cuenta de resultados hasta que es tarde. Con las compras pasa lo mismo al revés: fijas tarifa en euros con una mercancía que pagarás en dólares dentro de cuatro meses.
Un seguro de cambio cierra hoy el tipo al que comprarás o venderás esa divisa en la fecha en que la necesites. A partir de ese momento, el margen de la operación deja de depender del mercado: sabes exactamente cuántos euros vas a cobrar o a pagar y puedes presupuestar sobre esa cifra. Y si además operas de forma habitual en varias divisas, la gestión de los pagos y los cobros internacionales puede salir de tu banco y pasar a un operador especializado, con tipos más ajustados y cuentas en cada divisa.
Qué puedes fijar
El tipo de cambio de una operación concreta o de todo tu presupuesto anual de compras o ventas en divisa, con vencimientos que suelen llegar hasta los 12 meses y pueden ser más largos.
Qué necesitas
Una previsión razonable de tus cobros o pagos en divisa y su calendario. La contratación exige un estudio previo de tu empresa y la aportación de garantías o el consumo de una línea de riesgo.
Qué pasa si la operación se cae o se retrasa
El seguro de cambio es un compromiso en firme, no una opción: si al final no cobras o no pagas, hay que deshacer o prorrogar la posición, y eso tiene un coste que dependerá de cómo se haya movido el mercado.
A qué empresa le encaja
A la que compra o vende en divisa de forma recurrente y con margen ajustado, que es donde una variación del tipo se come el beneficio de la operación. Encaja especialmente si tienes un calendario de cobros o pagos previsible sobre el que construir la cobertura.
A cuál no le encaja
- Si tu operación en divisa es puntual y de importe pequeño, el coste de gestión no compensa: cambia al contado y asume la variación.
- Si lo que necesitas es liquidez para producir o para esperar el cobro, esto no lo resuelve; tu producto está en financiación de exportaciones o en la ficha de financiación de importaciones.
- Si no puedes estimar ni siquiera de forma aproximada cuándo y cuánto vas a cobrar, una cobertura en firme te complicará más de lo que te protege: valora primero una opción sobre divisa.