Los equipos que usa tu empresa envejecen a un ritmo que la caja no lleva. La renovación de maquinaria es un constante y renovarlo todo significa inmovilizar capital en activos que se devalúan con el tiempo.
El renting empresarial rompe ese ciclo: en lugar de comprar el activo, lo alquilas. Pagas una cuota por usarlo durante el plazo pactado y, al vencimiento, lo devuelves, lo renuevas o pacta quedártelo por el valor residual.
- Qué puedes contratar: maquinaria, equipamiento industrial, vehículos, equipos informáticos, software y mucho más. En la práctica, casi cualquier activo.
- Qué incluye la cuota: el uso del bien y, si así se pacta, el mantenimiento, los seguros y la sustitución en caso de avería.
- Qué necesitas: menos perfil crediticio que en otros productos. El financiador es el propietario del bien y eso le sirve de garantía.
Encaja si el activo se queda obsoleto antes de agotar su vida útil, o si el modelo de negocio es intensivo en el uso de activos fijos.