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20-12-2021

Qué son las subvenciones y cómo se contabilizan

Una subvención es una donación recibida por una empresa y otorgada por un organismo público, municipal, regional, autonómico, nacional o europeo. Las subvenciones son un instrumento fundamental para el buen funcionamiento de una economía porque permiten a los gobiernos dinamizar sectores económicos o aportar liquidez extraordinaria en momentos de crisis e incertidumbre. Para una empresa una subvención supone una inyección de liquidez que va a tener de destinar a un fin concreto pero que, si no es reintegrable, no va a tener que devolver, así que supone un ingreso directo. El caso de las subvenciones reintegrables es muy diferente, pues no dejan de ser un pasivo como cualquier otro.

Como cualquier otro apunte económico, una subvención debe quedar totalmente reflejada en las cuentas de la empresa. ¿Cómo se contabiliza una subvención? En este artículo vamos a dar las claves para una correcta contabilidad.

Cómo se contabiliza una subvención

Generalmente, una empresa recibe una subvención para la adquisición de bienes o para aportar liquidez en momentos complejos. Las subvenciones pueden ser al capital o a la explotación, y dependiendo de cómo sean deben ser contabilizadas de forma diferente, aunque siempre se rigen por lo que contemple el Plan General de Contabilidad, concretamente, por la norma 18. Esta es muy explicita, enunciándose de la siguiente forma:

“Subvenciones, donaciones y legados recibidos, cabe diferenciar el tratamiento contable de los otorgados por los socios o propietarios de aquellos recibidos de terceros. Las subvenciones otorgadas por terceros, siempre que de acuerdo con los nuevos criterios sean no reintegrables, se califican como ingresos contabilizados, con carácter general, directamente en el estado de ingresos y gastos reconocidos, para posteriormente proceder a su imputación a la cuenta de pérdidas y ganancias atendiendo a su finalidad; en particular, cuando financien gastos, de forma correlacionada a su devengo. Hasta el momento en que no se cumplan las condiciones para considerarlas no reintegrables, dichas subvenciones deberán lucir en el pasivo”.

  • Subvenciones al capital: Están determinadas por la vida útil del activo al cual financia, como puede ser la compra de ordenadores para una oficina. En este caso hay que calcular el periodo de amortización de ese activo, y sobre él se calcula la parte de la subvención que debe ir anualmente como ingreso a la cuenta de resultados y al pago de impuestos. Lo que queda permanece en la contabilidad del patrimonio neto de la empresa, ya que la subvención obviamente lo incrementará.
  • Subvenciones a la explotación: Deben ser anotadas a la cuenta de resultados del ejercicio en el que sean concedidas. Generalmente tienen como destino paliar problemas de liquidez, fomentar las ventas pon ayudar a la contratación y fomento del empleo. Estas subvenciones deben declararse a la Agencia Tributaria en el año en el que se conceden.

La subvención debe contabilizarse en el momento que es otorgada, no cuando se abona su importe. Se realiza de esta manera ya que cuando nos aseguramos de que recibimos esta subvención, la propia notificación supone la garantía de cobro de esta, y entonces debe quedar registrada en la contabilidad de la empresa.

Las subvenciones suponen un importante aliciente para dinamizar el tejido empresarial, además, sirven de ayuda en aquellos momentos en los que sea necesario un rescate que no puede ser abordado de otra manera.

 

 


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