Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información Aceptar

30-03-2022

Qué se necesita para pedir un préstamo bancario para empresas

Son muchas las situaciones en las que una empresa necesita financiación a largo plazo para cubrir las necesidades derivadas del ciclo de vida empresarial y es fundamental ir preparándola para que pueda superar ese momento con éxito. Para hacerlo va a tener que cumplir con ciertos requisitos que, de no cumplirse, impedirán que se financie correctamente y, o bien pierda oportunidades de crecimiento o, mucho peor, vea seriamente dañada su liquidez y sus probabilidades de supervivencia. Hoy hablamos de todos los requisitos que debe cumplir la empresa para pedir un préstamo bancario.

El destino del préstamo

El primer paso, y posiblemente el que las empresas preparan menos, es el del destino de los fondos recibidos con el préstamo que se solicita. Es, posiblemente, la primera cuestión que solicita un banco. Lo ideal es que se trate de:

  • Inversión en activos fijos o no corrientes: puede ser inversión tanto en activos tangibles como intangibles, es decir, maquinaria, terrenos, construcciones o marcas y patentes entre otros. Lo que caracteriza, de forma general, a los activos fijos es que permiten a la empresa ganar en eficiencia productiva y crecer o obtener mayor rentabilidad de su actividad, así que es una buena aplicación a la financiación solicitada.
  • Inversión en proyectos de expansión: invertir en hacer crecer la estructura de la empresa para crecer en volumen de negocio es una de las estrategias que permite a las empresas ser también más eficientes gracias a las economías de escala, así que invertir en proyectos de expansión es un buen motivo para solicitar un préstamo bancario. La expansión puede ser tanto nacional como internacional y puede suponer tanto crecer orgánicamente, como crecer comprando otras sociedades con la misma actividad (integración horizontal) o actividades afines como las de los proveedores de esta (integración vertical).



Contactar

También es posible destinar la financiación obtenida a financiar las necesidades de liquidez operativa de la empresa, aunque no es el mejor destino de los fondos, salvo que la empresa esté creciendo a un ritmo muy alto. Para financiarse correctamente, la financiación del circuito operativo debe hacerse con financiación circulante, también llamada working capital, es decir, las necesidades de corto plazo deben cubrirse con financiación a corto plazo y hacerlo con un préstamo a largo plazo no es lo correcto, aunque es posible hacerlo y, como decíamos, en circunstancias de crecimiento acelerado podría ser adecuado. Los tres destinos a los que nunca debe referirse la empresa a la hora de pedir un préstamo bancario son:

  • Refinanciación de préstamos: es una de las líneas rojas a la hora de solicitar un préstamo a un banco, que nunca refinanciará un préstamo de otro banco y el suyo lo refinanciará como última opción.
  • Pago de dividendos o recuperación de aportaciones de socios: cualquier salida del patrimonio neto de la empresa va a ser mal vista por un banco. En este caso, supondría cambiar patrimonio neto por pasivo a largo plazo, lo que empeoraría la solvencia de la empresa.
  • Financiación de pérdidas: esta es otra de las líneas rojas de la banca, la financiación de pérdidas supone, de alguna manera, reducir el patrimonio neto de la sociedad para incrementar su deuda, lo que empeora la calificación crediticia o rating de ésta.

Porcentaje de financiación

Es muy importante, y muchas veces es algo que no se tiene en cuenta. El banco va a ver con buenos ojos no financiar el 100% de la necesidad de la empresa. En un mundo ideal, al banco le gustaría financiar no más del 70% u 80% de cada inversión sin contar con los impuestos, aunque también es cierto que no es una línea roja, es simplemente un hecho que puede ayudar a la empresa a mejorar sus posibilidades de obtener la financiación solicitada.

Indicadores financieros y operativos

La empresa debe tener unos indicadores financieros y operativos sólidos que permitan obtener un rating suficiente que garantice la devolución del préstamo. El rating es una nota que permite establecer una calificación crediticia a la empresa y una pérdida esperada por impago, lo que ayuda al banco establecer el coste potencial de la morosidad y, por tanto, un precio (intereses y comisiones) que permita absorberla y obtener un margen. El rating lo es todo en el ámbito de financiación empresarial, ya sea para financiar el largo como el corto plazo y se obtiene de:

  • Indicadores financieros: son varios las ratios financieras que componen el rating, y no para todos los bancos son exactamente las mismas, pero todas ellas permiten medir la solvencia, la liquidez, la rentabilidad y el endeudamiento de la empresa. En el caso de los préstamos es especialmente importante que el cash flow de la compañía cubra el servicio a la deuda de los préstamos en vigor más el préstamo que se está solicitando.
  • Indicadores operativos: se trata de indicadores que no es obtienen de los estados financieros de la empresa pero que permiten completar la batería de información que permite calcular el rating: estructura de la deuda en cirbe, incidencias de pago obtenida de fuentes externas (Asnef o RAI por ejemplo) y experiencia de pago como cliente del banco (saldos medios en cuenta, porcentaje de impagados de descuento, incidencias de pago en posiciones con el banco, etc)

Garantías

Cuando el rating no es suficiente para que el banco conceda la financiación, es necesario completar la operación con una garantía que aporte la solvencia complementaria suficiente. Lo que se busca con esta garantía es que esta, por sí misma, pueda hacer frente a la deuda en caso de que el titular no pueda, total o parcialmente.

  • Avales de terceros: ya sea una persona física o jurídica, es habitual que un tercero preste su aval como garantía de la operación. El avalista, como normal general, responde con todo su patrimonio, presente y futuro, frente a la operación que está garantizando.
  • Pignoraciones: la pignoración significa inmovilizar un activo en favor del banco, normalmente un activo financiero como un depósito bancario, un fondo de inversión, acciones u otros, para responder del importe pendiente del préstamo en caso de que la empresa no pueda hacer frente a este. El activo financiero puede ser de la empresa o de un tercero que no intervenga como titular o avalista de la operación, y seguirá siendo el titular del activo, pero no podrá utilizarlo hasta que el préstamo esté totalmente amortizado.
  • Renting y Leasing: en las operaciones de renting y leasing, en las que se financian activos como bienes de equipo o vehículos, el propio bien financiado responde de la financiación ligada a éste porque el titular del mismo es la propia entidad financiera. Eso no quita que la operación pueda tener otras garantías adicionales. La entidad financiera no va a apoyar todo el riesgo de la operación en el valor del bien financiado, pero si puede ser un plus que puede ayudar a obtener la financiación.



Contactar

Si te ha gustado el artículo ¡Compártelo!