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10-06-2019

Qué es y para qué sirve el presupuesto de tesorería

El presupuesto anual de tesorería es la herramienta básica y fundamental para controlar la evolución de liquidez de una empresa en un periodo determinado, normalmente 12 meses, aunque es también frecuente hacerlo a 6 meses. Se trata de un documento que toda empresa debería revisar, como mínimo, mensualmente, pues no es ni mucho menos un documento estático.

El presupuesto de tesorería incluye todos los cobros y pagos de la empresa, clasificados por fecha de liquidación, de forma que permite analizar cómo evolucionará, tanto el saldo en caja como las necesidades de financiación para empresas, ya sean ajenas o de los propios socios, o a corto o largo plazo. Aún siendo rentables, muchas empresas se ven en envueltas en situaciones graves de supervivencia por no tener un buen control sobre la tesorería, para desesperación de muchos empresarios que ven como crecer en exceso puede ponerlos en serios problemas de liquidez, aun teniendo un buen producto o servicio con demanda en el mercado. El presupuesto de tesorería se divide en tres grandes bloques.

Flujo de caja operativo

Se trata de los cobros y pagos de la empresa que corresponden a su actividad a corto plazo, y no son de carácter financiero ni de inversión, es decir, cobros de clientes, pago a proveedores, pagos de personal, alquileres, servicios exteriores etc. Como no se incluyen en este apartado, ni las inversiones en activos fijos ni los flujos de financiación, permite tener una idea de si la actividad de la empresa es rentable y sostenible desde el punto vista de sus operaciones. Si el flujo de caja operativo es negativo de forma recurrente la empresa no es viable.

Flujo de caja de inversión

En este apartado se tienen cuenta tanto los cobros como los pagos por compra venta de activos fijos, como por ejemplo la compra de maquinaria, la adquisición de nuevas instalaciones, construcciones e incluso la compra de otras empresas. Tiene en cuenta tanto la inversión como la desinversión.

Flujo de caja financiero

Se trata de los cobros y pagos derivados de la financiación de la empresa. Este apartado incluye tanto las fuentes de financiación ajenas a la empresa, como la financiación con entidades financieras, bancarias o no bancarias, como las fuentes de financiación propias de la empresa, como son las aportaciones de los socios. Este epígrafe incluye además el coste financiero de las operaciones, así como los cobros por inversiones financieras. El flujo de caja financiero debe cubrir las posiciones negativas que dejan los dos anteriores, pero si el flujo de caja operativo no es positivo de forma recurrente, el flujo de caja financiero no sirve de nada.

A estos tres grandes bloques, se les añade la posición financiera al inicio del periodo, es decir, el saldo en caja, el saldo en financiación de circulante y el saldo en préstamos a largo plazo, de forma que es posible detectar como evolucionan estos mes a mes y actuar con antelación a periodos de caja negativa más o menos largos, ya sean derivados de la operativa de la empresa o de su actividad inversora. Como decíamos, la revisión mínima del presupuesto de tesorería debería ser mensual, lo que debería permitir a la empresa anticiparse con tiempo suficiente.

 

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