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27-03-2017

Qué es una empresa familiar y qué importancia tiene

¿Qué es una empresa familiar?

Empezando por el principio, y en un concepto muy sencillo, se puede definir a la empresa familiar como una compañía creada y gestionada por una sola familia, si bien, en un contexto más amplio, se entiende que se trata de empresas cuyo patrimonio y gobierno está ejercido por los miembros de una o varias familias y su objetivo estratégico comprende la continuidad de la empresa a manos de la siguiente generación familiar. En España son muchas las empresas que han iniciado su actividad como empresa familiar, si bien, con el paso del tiempo, la falta de relevo generacional y la necesidad de adaptarse al entorno, han llevado a estas empresas a abrir el accionariado a personas o entidades ajenas a la familia. Es el caso de empresas tan conocidas como El Corte Inglés, Mercadona, Inditex o el Banco Santander.

Entre los puntos fuertes de la empresa familiar se encuentran la vocación a largo plazo del negocio, la aversión al riesgo por estar en juego el patrimonio familiar, la transmisión de valores y la cultura familiar al entorno laboral. En el otro lado de la balanza, las empresas familiares tienen como puntos débiles la falta de sucesores preparados para dar continuidad a la actividad y una capacidad de crecimiento limitada por su alta aversión al riesgo, hecho que impide a la empresa familiar internacionalizarse de forma sólida. En una encuesta realizada por el departamento español de Edelman, empresa de relaciones públicas de prestigio internacional, la imagen de la empresa familiar fue buena para un 62% de los encuestados por cuatro razones: son organizaciones con valores más allá de lo empresarial, se perciben como empresas nobles que mantienen relaciones de confianza, tanto con empleados como con clientes, son muy conocedoras de los sectores en los que operan por su facilidad de transmitir el conocimiento entre generaciones, y que, por estas tres razones, tienen ventajas competitivas sobre el resto de empresas

Las cifras de la empresa familiar española no dejan lugar a dudas sobre su importancia para la evolución económica, según el Instituto de la Empresa Familiar, en 2015 empleaban a 6.58 millones de personas, esto es cerca del 67% del empleo privado de nuestro país, generaban entorno al 57% del PIB y lo componían más de 1.1 millones de compañías, aproximadamente un 89% del total del parque empresarial. En cuanto a la sucesión generacional, no es fácil encontrar empresas familiares que superen la segunda generación, actualmente sólo 11% de ellas están gobernadas por la tercera o superiores, y un 89% entre la primera y la segunda generación: un 45.7% en primera y un 44.2% en segunda. En cuanto a actividad sectorial la empresa familiar tiene una alta presencia en el ámbito de la construcción, la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, así como en el sector de las industrias extractivas, y muy poca presencia en sectores como la información y comunicaciones y el sector financiero.

En el ámbito de financiación para empresas, las empresas familiares tienen también sus peculiaridades, en forma agregada, puntúan ligeramente mejor en términos de rating de crédito, y son más propensas a ofrecer garantías personales en la financiación que solicitan, porque tienen una visión a más largo plazo de su empresa y porque su objetivo estratégico fundamental es el relevo generacional, y para cumplirlo, sus socios están dispuestos a arriesgar el patrimonio personal.

Expectativas de la empresa familiar

Según el barómetro de la empresa familiar de 2016, realizado por KPMG, las expectativas de la empresa familiar son muy buenas, en un entorno expansivo como el que estamos viviendo, el 70% de las empresas familiares encuestadas prevé una mejor situación económica en los próximos doce meses, un dato algo peor que el de 2015 (79%), pero muy por encima del 42% de 2013. A pesar de este leve retroceso, el 75% declaran que han aumentado ventas en 2016 frente al 70% de 2015, y un 61% afirman que han aumentado su plantilla, frente al 54% de 2015 y sólo el 25% de 2013. El incremento de facturación de las empresas encuestadas es, además, holgado, un 62% declaran que el incremento fue de entre el 6% y el 25%, un 31% por debajo del 5% y un 7% por encima del 26%.

En el ámbito exportador de este tipo de empresas, un 67% declaran haber exportado más en 2016, dato inferior a todos los años anteriores pero igualmente sólido: 69% en 2015, 67% en 2014 y 74% en 2013, año en que se inició el rally exportador de la mayoría de empresas españolas, y es posible que este dato siga empeorando porque el margen de mejora es cada vez menor. En cuanto a las incertidumbres que preocupan a las empresas familiares, el 55% señaló a la incertidumbre política, un 47% a la competencia y el 35% la disminución de la rentabilidad. Además, la empresa familiar está con ganas de invertir, un 84% afirmaron que tenían inversiones previstas en sus planes estratégicos.

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