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19-10-2019

Qué es el leasing financiero

El leasing financiero es una de las formas de financiación a largo plazo más habituales entre las empresas. Este producto permite financiar activos fijos, ya sean tangibles o intangibles como maquinaria, vehículos, inmuebles, aplicaciones informáticas e incluso software, a plazos largos acordes con la vida esperada de los bienes, y se instrumenta mediante un contrato de arrendamiento financiero donde la propiedad del activo pertenece a la entidad financiera que arrenda el bien a la empresa, que actúa como arrendataria.

Al finalizar el contrato de leasing se establece una cuota final, también llamada valor residual, en la que la empresa ejerce la opción de compra sobre el bien, convirtiéndose en propietaria. Una de las principales ventajas es que, como el propietario del activo es la entidad financiera, es ella la que asume el IVA de la compra y posteriormente lo repercute a la empresa en las cuotas de arrendamiento, lo que permite financiar el 100% del activo.

Otra gran ventaja es que, por ley, es posible amortizar aceleradamente los bienes financiados con leasing, lo que le otorga un plus fiscal muy interesante. En contrapartida, puede suponer un problema si se amortiza anticipadamente y no se ha mantenido en el plazo mínimo establecido para poder acogerse a su ventaja fiscal, así que en cierta manera es un contrato poco flexible.

¿Qué costes financieros tiene un leasing?

Las condiciones económicas del leasing son muy parecidas a cualquier otro producto de financiación de activos como el préstamo, aunque tiene alguna peculiaridad:

  • Comisión de apertura y/o estudio: por el importe total de la operación, es habitual que la entidad cobre una comisión inicial.
  • Tipo de interés: se aplica, como en otras operaciones, sobre el capital pendiente en cada periodo de liquidación y puede ser fijo, variable o mixto.
  • Comisión por amortización anticipada total o parcial: sobre las cantidades amortizadas anticipadamente la entidad puede liquidar una comisión.
  • Comisiones por modificación del contrato: es muy habitual que la entidad aplique una comisión en caso de modificar las condiciones del contrato, como el plazo de amortización, por ejemplo.
  • Impuesto sobre el Valor Añadido: no es un coste financiero, pero es importante saber que las cuotas de leasing están gravadas por IVA, que en la práctica no es más que una repercusión que hace la entidad por haber asumido el IVA en la compra.
  • Seguro del bien: la entidad financiera obliga a la empresa a contratar un seguro sobre el bien para asegurar que el bien no pierde valor en caso de siniestro. Hay que tener en cuenta que el bien es la garantía de la entidad en caso de impago, pues la propietaria real hasta que finaliza el contrato de leasing.

¿Qué es un leaseback?

El leaseback es una modalidad peculiar de leasing. En ella la empresa es propietaria de un activo susceptible de ser financiado con un leasing financiero y lo ofrece a la entidad financiera para que esta suscriba un contrato de arrendamiento financiero con la empresa, de forma que la empresa obtiene liquidez a largo plazo gracias a un activo que tiene en propiedad, que transfiere a la entidad y recupera cuando finaliza el contrato de leasing. Es una muy buena opción de refinanciar las posiciones de tesorería a largo plazo.

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