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11-11-2017

Qué es el fondo de maniobra y cómo se calcula

El fondo de maniobra es uno de los parámetros fundamentales para la gestión de la empresa, y forma parte del top diez de medidas clave sobre su salud financiera. Hoy hablaremos de él y de todo lo que necesitas saber ¿Qué es el fondo de maniobra? ¿Cómo se calcula el fondo de maniobra? ¿Qué pasa si el fondo de maniobra es negativo? ¿Cómo mejorar el fondo de maniobra?

Qué es el fondo de maniobra

El fondo de maniobra es, sencillamente, la diferencia entre los activos a corto plazo de la empresa y los pasivos exigibles, también a corto plazo, es decir, la capacidad de la empresa de atender sus obligaciones a menos de 12 meses, con aquellos activos que, o ya son líquidos, o lo serán en los próximos 12 meses.

Entre esos activos convertibles en liquidez a corto plazo se encuentran todos aquellos que componen el activo corriente: existencias, deudores a corto plazo y tesorería u otros activos líquidos, como inversiones financieras a corto plazo.

Entre los pasivos exigibles a corto plazo, los más habituales son: deudas a corto plazo con entidades de crédito, acreedores comerciales y cualquier otro  tipo de deuda que la empresa haya contraído a un plazo inferior a los 12 meses. Gráficamente el fondo de maniobra se representa así:

fondo de maniobra grafico

Cómo se calcula el fondo de maniobra

La fórmula del fondo de maniobra es muy sencilla, se calcula como la diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente:

fondo de maniobra fórmula

Qué pasa si el fondo de maniobra es negativo

Si el fondo de maniobra es negativo la empresa técnicamente no puede atender sus pagos a corto plazo, lo que supone una alerta que podría desembocar en suspensión de pagos. Las empresas que tienen fondo de maniobra negativo son, mayoritariamente, empresas que tienen la cuenta de explotación en pérdidas, aunque hay excepciones como los grandes hipermercados, que cobran al contado y pagan a plazos muy largos a sus proveedores por el poder de negociación que tienen, lo que se traduce en un fondo de maniobra negativo, a pesar de ser empresas con buena rentabilidad y sin problemas de liquidez.

Qué pasa si el fondo de maniobra es positivo

Esta es la situación ideal, cuando fondo de maniobra es positivo significa que hay activos realizables suficientes para atender la deuda a corto plazo, es decir, la empresa no tiene problemas de pago. Esta situación, prácticamente siempre, es debida a que la empresa es rentable desde el punto de vista de su cuenta de explotación, pero puede haber excepciones cuando el activo corriente contabilizado no se corresponde a la realidad, especialmente en dos supuestos:

  • Existencias: la partida de existencias debería contener únicamente aquél stock que no es encuentre en situación obsoleta o cualquier otra que lo haga irrealizable a corto plazo.
  • Deudores a corto plazo: ya sean deudores comerciales o de otro tipo, fiscales o de empresas del grupo, entre otros, debe contener aquellos cobros realizables a corto plazo y eliminar aquellos que, previsiblemente, podrían no ser cobrados y, por tanto, podrían resultarían no líquidos.

Cómo mejorar el fondo de maniobra

El fondo de maniobra se puede mejorar fundamentalmente de dos formas:

  • Aumentar la rentabilidad: es la variable más importante de todas cuantas podamos analizar en la empresa. Aumentando la rentabilidad, ya sea por un incremento de precios de vemta o una reducción de costes, aumentamos la diferencia entre activos y pasivos corrientes, ya sea porque aumenta el primero (aumento de precios) o porque se reduce el segundo (reducción de costes).
  • Reestructuración de deuda: Si la empresa no puede aumentar su rentabilidad puede optar por esta vía, la reestructuración de la deuda a corto plazo en deuda a largo permite a la empresa reducir su pasivo corriente y, por tanto, mejorar su fondo de maniobra.

Técnicamente la reducción de plazos de cobro o la ampliación de plazos de pago no mejoran el fondo de maniobra, pues ambos suponen el mismo movimiento en el activo corriente y el pasivo corriente. Así reducir el plazo de cobro, por ejemplo, supone reducir la partida de deudores a corto plazo para aumentar la tesorería, lo que deja el activo corriente invariable y, del mismo modo, una ampliación del plazo de pago a proveedores supone aumentar la tesorería pero aumentar también la partida de acreedores comerciales, lo que deja intacta la diferencia entre activo corriente y pasivo corriente. Dicho esto, la mejora de los plazos de cobro y pago repercuten de forma directa en la liquidez, aumentando la tesorería, pero dejando intacto el fondo de maniobra.

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