Recibes un pedido que dobla lo habitual. Para servirlo tienes que comprar existencias ahora y no cobrarás hasta dentro de cuatro o cinco meses. El flujo de caja sale antes de entrar, y esa distancia es exactamente lo que tu tesorería no cubre.
El préstamo a corto plazo cubre ese hueco: la entidad ingresa el importe completo el día de la formalización y tu empresa lo devuelve en cuotas periódicas a lo largo de un plazo inferior a 12 meses.
- Para qué se usa: compra de existencias, anticipos a proveedor, pago de nóminas o impuestos y operaciones puntuales de importación o exportación.
- Qué recibes: el importe íntegro de una sola vez. Puedes tener una línea de préstamos a corto plazo e ir disponiendo de préstamos conforme los amortizas.
- Qué devuelves: una cuota conocida desde el primer día, según el sistema de amortización que se pacte. Cuotas periódicas o cuota única al final del periodo.
Encaja cuando la necesidad tiene un retorno de caja predecible: una operación concreta, con un importe cerrado y un flujo de caja visible.
No encaja si tu desfase es recurrente, el mismo hueco entre cobros y pagos todos los meses. Con un préstamo podrías consumir demasiada caja si la amortización no es la adecuada; la póliza de crédito encaja mejor en esos casos por que es más flexible. Y si lo que quieres es anticipar facturas ya emitidas, el descuento comercial, el factoring o el anticipo de facturas lo resuelven a menor coste.