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31-01-2022

Patrimonio Neto, qué es y de qué se compone

El patrimonio neto del balance de una empresa se sitúa en el pasivo, pero a diferencia de los pasivos corriente y no corriente, que son recursos externos, los importes patrimonio neto son considerados recursos propios ya sean generados por la propia empresa, o bien, aportados por los socios. Desde el punto de vista del análisis de balances el patrimonio neto permite conocer la solvencia de la empresa, es decir, la capacidad de ésta de sobrevivir a largo plazo.

¿Qué compone el patrimonio neto?

El Patrimonio Neto está compuesto en el balance por las siguientes partidas o epígrafes:

  • Capital y prima de emisión: el capital corresponde a las aportaciones que hacen los socios o accionistas de la empresa a ésta, especialmente en su arranque, pero también en otras etapas del ciclo de vida empresarial, como antes de iniciar un proceso de expansión, por ejemplo. El capital puede ser aportado tanto en unidades monetarias como en bienes o derechos de cualquier naturaleza, así que suele tener su contrapartida en el activo del balance. En cuanto a la prima de emisión, surge cuando, en una ampliación de capital el incremento de valor de la empresa no se contabiliza en el capital para no diluir a los accionistas previos a la ampliación. En cualquier caso, tiene consideración de patrimonio neto.



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  • Reservas: ya vimos en un artículo anterior que existen diferentes tipos de reservas, pero todas ellas forman parte del patrimonio neto de la empresa y aportan solvencia a esta. Las reservas se acumulan gracias a los beneficios no repartidos en forma de dividendo a los accionistas de forma que, a más beneficios no repartidos, más solvencia tiene la empresa.
  • Resultado del ejercicio: el resultado del ejercicio en curso, que todavía ni se ha aportado a las reservas ni se ha repartido en forma de dividendo, forma parte de los recursos propios de la empresa.
  • Resultados negativos de ejercicios anteriores: el caso de las pérdidas es algo especial porque se contabilizan en un apartado específico dentro del patrimonio neto y, obviamente, drenan solvencia. Esta partida se debe ir compensando con el beneficio no repartido de los ejercicios posteriores a su aparición.
  • Otras partidas: dentro del patrimonio neto tenemos otras partidas, aunque menos relevantes porque su uso es menos frecuente. Podríamos mencionar, por ejemplo, la partida de ajustes por cambio de valor, que recoge cambios de valor en los activos financieros y que tienen como contrapartida el patrimonio neto, por ejemplo. También existen otras partidas parecidas al capital como el epígrafe de “otras aportaciones de socios” o el de “otros instrumentos de patrimonio neto” que recogen casos especiales que, de la misma forma que el resto, hacen variar el patrimonio neto.

¿Qué ratio puedo utilizar para medir el patrimonio neto?

Como decíamos al inicio, el patrimonio neto indica el nivel de solvencia de una empresa y es mejor cuanto mayor sea, si bien, un patrimonio neto excesivo podría indicar que la empresa no está aprovechando bien los recursos externos para financiar su actividad.

Para medir como es la solvencia de una empresa, la ratio más habitualmente utilizada es la ratio de solvencia, cuya fórmula es la siguiente:

Este indicador nos dice qué proporción de Patrimonio Neto está financiando los activos de la empresa. Como norma general, una ratio por debajo del 0.33 indica que el patrimonio neto es demasiado bajo, si bien, ni esta ratio ni ninguna otra nos permitiría sacar conclusiones por si solas ya que siempre es recomendable tener una visión general de la empresa con más indicadores.  

Hay otros indicadores que, si bien no miden de forma directa el patrimonio neto de la empresa, si nos ayudan a ver su comportamiento. Uno de ellos es el ROE (Return On Equity), que mide el beneficio neto de la empresa respecto a su Patrimonio Neto. Un ROE muy elevado, pero con un Beneficio Neto pequeño en unidades monetarias, nos podría hacer sospechar que el Patrimonio Neto es pequeño.


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