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Los plazos de cobro y pago: financiación para empresas sin coste

Enrique Serrano Enrique Serrano
Los plazos de cobro y pago: financiación para empresas sin coste

El circuito de cobros y pagos de una empresa es una herramienta de financiación tan potente como infravalorada. Su gran ventaja: no exige acudir a financiación externa. La liquidez surge de la propia relación comercial con clientes y proveedores —o, en sentido amplio, con deudores y acreedores—. Por sus características es una palanca disponible para cualquier empresa e imprescindible siempre, pero especialmente cuando el canal bancario está cerrado por algún motivo.

El concepto es sencillo: pagar lo más tarde posible y cobrar cuanto antes. El desfase que se produce a lo largo del año entre lo que se cobra y lo que se paga —el gap de cobros y pagos— tiene un impacto directo en la liquidez, en las necesidades de financiación a corto plazo y en el coste financiero de la empresa.

Qué es el gap de cobros y pagos

El gap de cobros y pagos es la diferencia entre el plazo medio de cobro a clientes y el plazo medio de pago a proveedores. Cuanto más tarde se paga y más pronto se cobra, mayor es ese gap y más financiación genera la empresa por sí misma.

Se considera financiación “sin coste” porque no procede de un producto bancario ni devenga intereses: nace de la relación comercial. Gestionar bien el gap es, en la práctica, conseguir que clientes y proveedores financien parte de la actividad de la empresa.

El gap forma parte del periodo medio de maduración

Para entender bien el alcance de esta palanca conviene situarla en un marco más amplio: el periodo medio de maduración. Es el tiempo total que tarda un euro en completar el ciclo de explotación —desde que se invierte hasta que se recupera convertido en cobro— y se compone de tres elementos:

  • Los días que las existencias permanecen en almacén.
  • Más los días que tardan los clientes en pagar (plazo de cobro).
  • Menos los días que la empresa tarda en pagar a sus proveedores (plazo de pago).

El gap de cobros y pagos actúa, por tanto, sobre dos de los tres componentes del periodo de maduración. Reducir el plazo de cobro y ampliar el de pago acorta el ciclo completo y reduce directamente la financiación que la empresa necesita para funcionar. Y el tercer componente —los días de stock— apunta a una conclusión importante: cuanto más pesado es el almacén de una empresa, más largo es su periodo de maduración y más valor tiene gestionar con rigor el gap de cobros y pagos.

Cómo afectan los plazos de cobro y pago al balance

Los beneficios de ampliar al máximo el gap entre cobros y pagos quedan reflejados en el balance y pueden cuantificarse con algunos indicadores de liquidez.

Reducir los plazos de cobro. Disminuye la partida de deudores comerciales e incrementa la de tesorería. Este movimiento reduce las Necesidades Operativas de Fondos (NOF), es decir, la necesidad de acudir a financiación externa; en consecuencia, reduce los gastos financieros y permite incrementar el beneficio final. Es una cadena de mejoras que refuerza sustancialmente la posición de la empresa. No afecta al fondo de maniobra —deudores se reduce en la misma proporción en que aumenta la tesorería, y el activo corriente se mantiene—, pero sí impacta positivamente en ratios como el ratio de liquidez inmediata.

Ampliar los plazos de pago. Incrementa la partida de acreedores comerciales y, en la misma cifra, la de tesorería. También reduce las NOF y libera capacidad financiera, con las mismas consecuencias favorables. Tampoco afecta al fondo de maniobra —activo y pasivo corriente crecen en la misma proporción—, pero igualmente mejora ratios de liquidez como el de liquidez inmediata.

Puedes comprobar cómo afectan el gap de cobros y pagos y el resto de magnitudes con una herramienta de análisis de balances en Excel, un archivo muy completo para el control financiero de la empresa con el que jugar con estas variables.

Ejemplo práctico: cuánta financiación genera el gap

Un ejemplo numérico lo deja claro. Supongamos una empresa que factura 2 millones de euros, con un plazo medio de cobro de 60 días y un plazo medio de pago también de 60 días, para un total de 750.000 euros de compras.

MedidaCálculoFinanciación generada
Ampliar el plazo de pago 15 días 4,11 % sobre 750.000 € de compras 30.822 €
Reducir el plazo de cobro 15 días 4,11 % sobre 2.000.000 € de ventas 82.192 €
Ambas medidas a la vez Suma de las dos 113.014 €

Si la empresa implementa las dos medidas de forma simultánea, obtiene 113.014 euros de financiación generada por su propio circuito de cobros y pagos, sin acudir a financiación externa. A un tipo de interés del 3,5%, esa financiación habría supuesto un coste de 3.955 euros. Las cifras son lógicamente mayores cuanto mayor es la empresa: de ahí que las grandes corporaciones aprovechen su poder de negociación para estirar al máximo su plazo de pago —en ocasiones por encima del límite legal—, hablando ya de millones de euros de ahorro en coste financiero.

A qué empresas afecta más la gestión de los plazos

La negociación de los plazos de cobro y pago debe ser una gestión constante en cualquier empresa que cobre a plazo: siempre que exista un desfase entre el momento de la venta y el del cobro, hay margen para trabajar el gap. Dicho esto, el efecto es especialmente intenso en algunos perfiles:

  • Industrias pesadas y empresas de proyectos de larga duración. Son las más sensibles a esta variable. Su ciclo de explotación es largo —procesos productivos extensos, fuerte inversión en stock y en obra en curso— y sus cobros suelen distribuirse a lo largo del proyecto: un porcentaje al inicio, otro en un hito intermedio y otro a la entrega. Para estas empresas, lo ideal es maximizar el porcentaje del primer cobro, lo que reduce de forma sustancial el plazo medio de cobro. La eficiencia del proceso productivo también es clave: cuanto menos tiempo se tarda en completar el proyecto, más corto es el ciclo. Además, su estructura de gastos tiene un peso importante de costes de personal, que no se pueden aplazar.
  • Empresas comerciales. No tienen proceso productivo: compran un producto para revenderlo. Su estructura de pagos se apoya mucho en las compras y poco en gastos de personal, de modo que un pequeño aplazamiento del plazo de pago tiene un efecto importante, precisamente porque su volumen de compras es elevado en proporción.

En general, cualquier empresa que venda a crédito debería revisar periódicamente esta variable; las que tienen ciclos largos o mucho stock son, simplemente, las que más tienen que ganar.

Qué hacer cuando no puedes mejorar el gap

No siempre es posible ampliar los plazos de pago o reducir los de cobro. La capacidad de la empresa para hacerlo depende en buena medida de su tamaño frente a clientes y proveedores y de su solvencia, factores que inclinan la balanza del poder de negociación a un lado u otro.

Cuando esa vía está agotada, la alternativa es la financiación externa de circulante. Existen productos diseñados específicamente para cubrir el desfase: soluciones para anticipar cobros (como el descuento comercial o el anticipo de facturas), la póliza de crédito —que cubre de forma flexible las necesidades de cobros, pagos y tesorería— y el confirming, tanto para cobrar antes de clientes como para aplazar el pago a proveedores. La clave es elegir el producto adecuado al tipo de desfase y dimensionarlo bien. Puedes estimar el coste y el flujo de caja de estas operaciones con la calculadora de financiación.

Una variable que se gestiona, no que se mira

El gap de cobros y pagos no es un dato que se consulta una vez al año: es una variable que conviene negociar y revisar de forma periódica. Su impacto en la cuenta de resultados es continuo, y pequeñas mejoras sostenidas en el tiempo se traducen en un ahorro de coste financiero considerable.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el gap de cobros y pagos?

Es la diferencia entre el plazo medio de cobro a clientes y el plazo medio de pago a proveedores. Cuanto mayor es ese desfase —cobrar antes, pagar después—, más financiación genera la empresa por sí misma.

¿Por qué se considera financiación sin coste?

Porque no procede de un producto bancario ni devenga intereses. La liquidez surge de la propia relación comercial con clientes y proveedores, no de financiación externa.

¿Cómo afecta reducir el plazo de cobro al balance?

Reduce la partida de deudores e incrementa la de tesorería, lo que disminuye las Necesidades Operativas de Fondos y, con ellas, los gastos financieros. No altera el fondo de maniobra, pero mejora ratios de liquidez como el de liquidez inmediata.

¿De qué depende el poder de negociación para estirar el gap?

Sobre todo del tamaño de la empresa frente a sus clientes y proveedores y de su solvencia. Esos factores determinan hacia qué lado se inclina la balanza en la negociación de plazos.

CONCLUSIÓN: el gap de cobros y pagos es una de las pocas fuentes de financiación que no depende del banco ni cuesta dinero: nace de la propia gestión comercial. Como parte del periodo medio de maduración, gestionarlo bien acorta el ciclo de explotación, reduce las necesidades de financiación y mejora directamente la cuenta de resultados. No es una palanca puntual, sino una variable que conviene revisar con periodicidad por su impacto continuo.

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Enrique Serrano
Autor

Enrique Serrano

Enrique es fundador de Financlick y cuenta con un profundo conocimiento de los mercados financieros junto a una dilatada experiencia en el sector finanzas. Tiene una amplia formación en análisis financiero y es especialista en financiación para empresas, planificación financiera y estrategia de desarrollo empresarial.

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