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Leaseback

Qué es y para qué sirve

Tu empresa tiene una nave en propiedad, pagada y libre de cargas. Y aun así el banco no amplía el riesgo, porque lo que mira son los ratios del último cierre y no los activos. Tienes el valor, pero está inmovilizado.

El leaseback convierte ese activo en liquidez sin que dejes de usarlo: vendes el bien a una entidad financiera, cobras el precio y firmas al mismo tiempo un arrendamiento financiero sobre ese mismo bien, con opción de compra al vencimiento. Sigues trabajando donde trabajabas, ahora pagando una cuota.

  • Qué vendes: un bien mueble o inmueble en propiedad —una nave, un edificio, maquinaria—, normalmente libre de cargas.
  • Qué recibes: un porcentage del valor del activo, fijado por el valor de mercado según tasación.
  • Qué pagas: una cuota periódica durante la vida del contrato y, al final, el valor residual si ejercitas la opción de compra.

A qué perfil encaja y a cuál no

Encaja si tu empresa tiene activos de peso en balance y necesita una liquidez que su rating no le permite obtener por la vía ordinaria: aquí el financiador valora el bien antes que las cuentas.

Si tu rating lo permite, no encaja para un desfase de circulante. En esa situación, la póliza de crédito lo resuelve sin poner en juego un inmueble. Y antes de firmar conviene tener claro que el activo deja de ser tuyo desde el primer día: si la operación no resuelve el problema de fondo, habrás consumido una garantía.

Características

Cómo funciona

La operación son dos contratos simultáneos: una compraventa y un arrendamiento financiero. Tu empresa vende el activo a la entidad, que pasa a ser titular a efectos jurídicos, y firma a la vez el contrato de arrendamiento que le permite seguir usándolo a cambio de una renta periódica durante los años pactados.

Al vencimiento, tu empresa puede ejercitar la opción de compra pagando el valor residual y recuperar la titularidad. No es automático: si la opción no se ejercita, el bien queda en poder de la entidad.

Cómo se contabiliza

El Plan General Contable trata el leaseback como un método de financiación y no como una venta. De ahí tres consecuencias:

  • El activo no se da de baja del balance y sigue amortizándose, aunque jurídicamente ya no seas el titular.
  • No se reconoce resultado por la venta: no aflora plusvalía.
  • El importe recibido se registra como pasivo financiero, y esa deuda computa en tus ratios de endeudamiento.

Qué costes tiene

  • Tipo de interés, fijo o variable, implícito en la cuota y liquidado sobre el capital pendiente.
  • Comisión de apertura sobre el importe financiado.
  • Comisión por armotización anticipada, parcial o total.
  • Tasación del bien, por cuenta de la empresa.
  • Notaría y registro cuando el activo es un inmueble.
  • Valor residual: el importe que hay que desembolsar para ejercitar la opción de compra.

Fiscalmente, la venta tiene su propio coste fiscal y hay que calcularlo antes de decidir. En bienes muebles se repercute IVA. En inmuebles, la segunda transmisión suele estar exenta de IVA y sujeta a ITP, salvo que se renuncie a la exención con inversión del sujeto pasivo, y en todo caso se devenga AJD por la escritura. Las cuotas del arrendamiento posterior liquidan IVA conforme se devengan, como en cualquier leasing.

Quién puede solicitarlo

Empresas con activos relevantes en propiedad, preferiblemente libres de cargas. Es un producto en el que el financiador pondera el bien por encima del rating, lo que lo hace accesible a empresas que no obtendrían la misma financiación sin garantía.

Puntos Clave
  • Financiación a largo plazo basada en tus activos. Aumenta la capacidad de financiación de la empresa apoyándose en lo que ya tiene en balance.
  • El activo sigue en tu balance. Contablemente no se da de baja: continúas amortizándolo y la operación no genera plusvalía por la venta.
  • Idóneo para situaciones especiales. Tensiones de tesorería, expansión geográfica o de producto y reestructuración de deuda.
Ventajas e inconvenientes

Ventajas

  • Liquidez a largo plazo con un coste inferior al de otras alternativas, porque el financiador cuenta con la propiedad del activo durante toda la operación.
  • Permite recuperar la propiedad al final del contrato ejercitando la opción de compra.
  • No aflora plusvalía: la operación no se contabiliza como venta y no genera resultado por la transmisión.
  • Accesible a empresas cuyo rating no sostendría la misma financiación sin garantía.

Inconvenientes

  • Transmites la titularidad de un activo que estaba libre de cargas y, con ella, la última garantía disponible.
  • Alto impacto en caso de retraso en los pagos: la empresa puede llegar a perder el bien.
  • La oferta de financiación no bancaria es limitada y muy exigente con la tasación, con importes bajos en relación con el valor del bien.
  • Puede deteriorar tu posición ante el resto del pool bancario, que suele asociar estas operaciones a reestructuración antes que a expansión.
  • El importe recibido computa como pasivo financiero y presiona los ratios de endeudamiento.