Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información Aceptar

Blog

24-06-2019

La financiación en pequeñas empresas

Conseguir una estructura adecuada de financiación para empresas pequeñas no es tarea fácil. Por su tamaño, las pequeñas empresas son más vulnerables a los cambios del entorno, y eso se traduce en que obtienen menos financiación y en condiciones superiores a las empresas de tamaño mediano o grande, porque es más arriesgado invertir en ellas. Además, un problema latente, es el desconocimiento de la mayoría de las empresas de las vías de financiación existentes y de cuáles son adecuadas en cada momento del ciclo de vida de las empresas y a que finalidad se dirigen.

Capital

Esta la vía de financiación que la mayor parte de pequeñas empresas descuidan. El capital es, sin duda, la vía de financiación más sana para el balance de una empresa y además permite obtener financiación ajena de forma mucho más sencilla, pues una empresa bien capitalizada tiene mejor acceso a la financiación ajena. Constituir una sociedad con un capital social generoso asegura la viabilidad en los primeros años de vida de la empresa, y no tenerlo asegura prácticamente su desaparición. El 60% de las empresas no supera los 5 años de vida, es un dato demoledor.

Proveedores y Clientes

Una parte de la financiación operativa de la empresa debe ser financiada por el propio circuito de cobros y pagos con clientes y proveedores. Esto, que parece lógico, se pasa por alto en muchas ocasiones y genera unas necesidades de financiación de circulante con fuentes ajenas inasumibles para la empresa, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo. Cobrar antes de pagar va a ahorrar muchos quebraderos de cabeza a la pequeña empresa, y es especialmente importante, negociar con los clientes el confirming como forma de cobro habitual.

Financiación Bancaria y No Bancaria

Todo lo que la empresa no haya podido financiar con sus propios recursos o con el circuito de cobros y pagos, deberá cubrirlo con financiación ajena, ya sea bancaria o no bancaria. Por un lado, la financiación de activos fijos a largo plazo, con productos como el leasing, el préstamo o el renting, ya sea con el banco o con el propio proveedor de los activos, vía muy interesante cuando la empresa tiene dificultades de acceso al circuito bancario. Por el otro lado, la financiación de circulante con productos como el descuento comercial, el factoring, el confirming, la póliza de crédito o la financiación de importaciones y exportaciones. En este sentido, el canal no bancario tiene una oferta muy amplia dirigida a las pequeñas empresas con la que cubrir las necesidades de circulante.

Entre estas tres formas de financiación debe haber un equilibrio sano. Empresas con escasa capitalización, un circuito de cobros y pagos muy desfavorable y, en consecuencia, con una fuerte dependencia de la financiación ajena, tienen una probabilidad de supervivencia muy escasa. Otro de los problemas es cuando, a pesar de tener las fuentes de financiación equilibradas, la pequeña empresa se financia incorrectamente porque utiliza productos para finalidades erróneas, como por ejemplo financiar activos fijos con productos de financiación de circulante. Esto, que parece obvio, es una de las causas más habituales de las crisis de liquidez que viven muchas pymes y que las llevan al cierre aún teniendo modelos de negocio rentables. Para mitigarlo es fundamental planificar la evolución a largo plazo de la empresa, planificar la tesorería anualmente y definir la estructura financiera adecuada con anticipación suficiente.

Si te ha gustado el artículo ¡Compártelo!