El término
yield se utiliza en finanzas para referirse a la
rentabilidad que genera una
inversión respecto al capital invertido. Suele expresarse como
porcentaje anual y es común en cualquier activo de inversión como por ejemplo bonos, acciones, letras o inmuebles.
El yield indica el
retorno efectivo que obtiene el inversor en forma de intereses, dividendos u otros flujos monetarios, sin tener en cuenta las ganancias o pérdidas por la variación del precio del activo.
Fórmula general:
Yield = Ingreso anual del activo / Precio o inversión realizada
Ejemplos de uso:
- En bonos, el yield se calcula en función del cupón cobrado y del precio pagado por el bono.
- En acciones, suele referirse al rendimiento por dividendos.
- En inmuebles se utilizan las rentas por alquiler y los costes asociados para obtener el yield.
- En depósitos es el rendimiento por abono de intereses.
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Hay muchas formas distintas de calcular el rendimiento de un activo, la casuística es muy amplia, tanto como activos financieros hay en el mercado, aunque existen tres tipos frecuentes de yield:
- Rentabilidad corriente (Current Yield): relación entre el ingreso anual de un activo (como un cupón o dividendo) y su precio actual de mercado.
- Rentabilidad al vencimiento (Yield to Maturity): rentabilidad total estimada de un bono si se mantiene hasta su vencimiento, incluyendo intereses y diferencia entre precio y valor nominal.
- Rentabilidad sobre coste (Yield on Cost): rendimiento por dividendos calculado sobre el precio al que se compró originalmente la acción, no sobre su precio actual.
La utilidad del yield reside en que permite comparar la rentabilidad entre distintas inversiones, valorar el atractivo de activos que generan ingresos periódicos y analizar la relación riesgo-rentabilidad, especialmente en instrumentos de renta fija y acciones con dividendos.