Este concepto es el punto de partida para la ronda de inversión, pues determina cuánto de la empresa valía antes de recibir el dinero. Es un valor teórico que sirve de base para calcular el porcentaje que los nuevos inversores adquirirán y, por tanto, la dilución que experimentarán los accionistas existentes.
A diferencia de esta, la valoración post-money es el valor total de la empresa inmediatamente después de que se ha inyectado el nuevo capital. La diferencia clave radica en que la valoración pre-money representa el valor inicial, mientras que la post-money es el resultado final, que incluye la nueva inversión y es el valor que se utiliza para calcular el porcentaje de propiedad de los nuevos accionistas.