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Ratio de Liquidez General

El ratio de liquidez general mide la capacidad de una empresa para hacer frente a sus deudas a corto plazo con los activos que puede convertir en efectivo en menos de un año. Se calcula dividiendo el activo corriente entre el pasivo corriente y responde a una pregunta muy concreta: ¿tiene la empresa recursos líquidos suficientes para cubrir lo que debe en el próximo ejercicio?

También se conoce como ratio de circulante o, en su denominación anglosajona, current ratio. Es uno de los indicadores de liquidez a corto plazo más utilizados por analistas, entidades financieras y direcciones financieras, porque resume en una sola cifra el colchón de liquidez dela compañía.

Cómo se calcula el ratio de liquidez general

La fórmula es una división directa entre las dos primeras masas del balance a corto plazo:

Fórmula: Ratio de liquidez general = Activo corriente / Pasivo corriente

El activo corriente incluye tesorería, existencias, clientes y otras partidas realizables en menos de doce meses. El pasivo corriente agrupa las obligaciones exigibles en ese mismo plazo: proveedores, deuda financiera a corto, acreedores e impuestos por pagar. La diferencia entre ambos es el fondo de maniobra, de modo que el ratio de liquidez general y el fondo de maniobra son dos lecturas del mismo fenómeno: una relativa y otra absoluta.

La interpretación de este ratio es sencilla:

La gracia de este ratio no está en calcularlo, sino en leerlo. Como referencia general, y sabiendo que el valor óptimo depende del sector y de la velocidad de rotación del negocio, estos son los rangos habituales de interpretación:

Valor del ratioLectura
Menor que 1 Tensión de liquidez: el corto plazo no cubre las deudas exigibles. Fondo de maniobra negativo.
Entre 1 y 1,5 Situación ajustada: cubre las deudas, pero con margen escaso ante imprevistos.
Entre 1,5 y 2 Zona habitualmente considerada saludable para muchos sectores.
Muy superior a 2 Puede indicar recursos ociosos: exceso de existencias o tesorería infrautilizada.
Conviene evitar dos errores de lectura frecuentes:
  • El primero es tratar el 2 como una meta universal: un supermercado que cobra al contado y paga a sus proveedores a plazo puede operar sano con un ratio por debajo de 1.
  • El segundo es fiarse solo de este indicador: al incluir las existencias, que no siempre son fácilmente vendibles, conviene contrastarlo con ratios más exigentes como el ratio ácido o el quick ratio, que excluyen el inventario.

Ejemplo: una pyme presenta un activo corriente de 300.000 euros (existencias, clientes y tesorería) y un pasivo corriente de 200.000 euros (proveedores y deuda a corto). Su ratio de liquidez general es de 1,5, es decir, dispone de 1,50 euros de activo a corto por cada euro que debe en el ejercicio. Es una posición razonable, aunque sin gran holgura: una entrada tardía de cobros de clientes podría estrecharla con rapidez.

Cuando el ratio se acerca o baja de 1, el objetivo es reforzar el activo corriente o aligerar el pasivo corriente. Las palancas más habituales son:

  • Optimizar la gestión de inventario: mantener inventario innecesario destruye tu liquidez.
  • Inyectar capital o aportaciones de socios: aportar capital fresco en aumenta el activo corriente de forma directa sin generar nuevas deudas.
  • Vender activos no corrientes obsoletos: si tienes maquinaria, vehículos o locales que ya no usas, venderlos transforma un activo a largo plazo en dinero en efectivo (activo a corto plazo).
  • Refinanciar deuda a largo plazo: pasar los préstamos y líneas de circulante que vencen este año (pasivo corriente) a un formato de pago a varios años (pasivo no corriente). Esto alivia la presión inmediata del ratio.
  • Negociar mayores plazos con proveedores: si consigues que tus proveedores te den 60 días en lugar de 30 para pagar, retendrás el dinero en tu cuenta durante más tiempo, mejorando la foto de tu liquidez diaria.

Clave: No existe un valor "correcto" universal. Lee siempre el ratio junto a la rotación del negocio, al sector y a la evolución de los últimos ejercicios, no como una foto aislada.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia del ratio ácido?

El ratio de liquidez general incluye las existencias en el numerador, mientras que el ratio ácido las excluye por considerarlas menos líquidas. Por eso el ácido siempre es igual o inferior y ofrece una visión más prudente de la liquidez.

¿Un ratio muy alto es siempre bueno?

No necesariamente. Un valor muy por encima de 2 puede reflejar tesorería parada, exceso de inventario o clientes que tardan en pagar, es decir, recursos que no rinden. Un ratio holgado protege frente a imprevistos, pero un exceso apunta a una gestión poco eficiente del activo corriente.

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