La OPEP+ es una alianza ampliada que incluye a los países miembros de la OPEP y otros grandes productores de petróleo que no forman parte oficialmente de la OPEP, como Rusia, México, Kazajistán y Malasia, entre otros. Esta alianza se formalizó en 2016 con el objetivo de fortalecer la cooperación entre productores ante la fuerte caída de los precios del petróleo provocada por el exceso de oferta y la expansión del shale oil en Estados Unidos.
El acuerdo OPEP+ permitió establecer recortes coordinados de producción más amplios y efectivos que los que podía aplicar la OPEP por sí sola. De esta manera, la alianza ha logrado gestionar mejor el equilibrio del mercado petrolero mundial, especialmente durante periodos críticos como la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando los precios del petróleo se desplomaron a niveles históricos.
Rusia, uno de los líderes del bloque no OPEP, ha desempeñado un papel clave en esta estrategia conjunta, lo que ha otorgado a la OPEP+ un peso geopolítico y económico mucho mayor que el de la OPEP tradicional.
Aunque la OPEP+ no es una organización formal con estructura propia, sus acuerdos tienen una gran influencia en la oferta global de petróleo, los precios internacionales y las políticas energéticas de muchos países. La continuidad y efectividad de esta alianza depende de la voluntad política y económica de sus miembros para mantener sus compromisos de producción a largo plazo.