La OPEP, cuyas siglas corresponden a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, es una entidad intergubernamental que se estableció en 1960 por iniciativa de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. Su principal objetivo es coordinar las políticas petroleras de sus miembros para asegurar precios equitativos y estables para los productores, así como un suministro constante para los consumidores. Con el paso del tiempo, otros países como Nigeria, Argelia, Angola y los Emiratos Árabes Unidos se han integrado a la organización.
La OPEP controla una parte signitificativa de la producción y las reservas globales de petróleo, lo que le confiere un poder considerable en los mercados energéticos internacionales. Mediante reuniones periódicas, los países miembros establecen cuotas de producción para equilibrar la oferta y la demanda, influyendo así en los precios del crudo.
A lo largo de la historia, la OPEP ha jugado un papel importante en crisis energéticas y en la fluctuación de los precios del petróleo, como ocurrió durante el embargo petrolero de 1973. A pesar de ello, en los años más recientes, su capacidad de influencia se ha visto reducida por la expansión de la producción de petróleo a países no miembros, especialmente en Estados Unidos, a través del fracking.
La OPEP sigue siendo una referencia para comprender los mercados petroleros, las tensiones geopolíticas y el impacto de la energía en la economía mundial, aunque actualmente comparte protagonismo con nuevos actores y alianzas energéticas.