La letra de cambio es un título valor que representa una orden escrita y formal mediante la cual una persona (librador) ordena a otra (llamada librado) el pago de una cantidad determinada de dinero, en una fecha y lugar concretos, a favor de un tercero (el beneficiario o tenedor).
En una letra de cambio intervienen tres figuras:
Es un instrumento utilizado en el ámbito mercantil y financiero como medio de pago aplazado, garantía de cobro o forma de financiación.
Desde el punto de vista jurídico, se trata de un documento con fuerza ejecutiva, lo que significa que, si no se paga a su vencimiento, puede exigirse judicialmente sin necesidad de juicio ordinario previo. Esto convierte a la letra de cambio en un medio de cobro especialmente eficaz.
Los elementos esenciales que debe contener una letra de cambio para tener validez son:
En la práctica, una empresa puede utilizar una letra de cambio como forma de aplazar el pago de una compra a un proveedor, fijando una fecha futura en la que se compromete a abonar el importe acordado. También puede cederla a un proveedor financiero para obtener liquidez anticipada mediante descuento comercial.
La letra de cambio puede ser endosada, es decir, transmitida a un tercero, lo que la convierte en un instrumento de circulación dentro del tráfico mercantil.
En comparación, el pagaré es otro título valor similar, pero con dos diferencias:
Aunque su uso ha disminuido en favor de medios electrónicos y otros instrumentos como el factoring o el confirming, la letra de cambio sigue siendo válida y utilizada en operaciones comerciales, especialmente en ciertos sectores industriales o en relaciones comerciales tradicionales.