El código LEI (Legal Entity Identifier) es un identificador alfanumérico único de 20 caracteres que permite identificar de forma inequívoca a las personas jurídicas que participan en operaciones financieras. Su objetivo es mejorar la transparencia, trazabilidad y control del riesgo en los mercados financieros a nivel internacional.
El sistema LEI fue impulsado tras la crisis financiera de 2008 por el G20 y está coordinado por la Global Legal Entity Identifier Foundation (GLEIF), bajo la supervisión del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB). Su uso está ampliamente implantado en la regulación financiera europea e internacional.
Cada código LEI está vinculado a una entidad legal concreta y contiene información estructurada sobre:
El código LEI es obligatorio, entre otros casos, para entidades financieras, sociedades que operan en mercados regulados, empresas que realizan determinadas operaciones con instrumentos financieros y contrapartes en derivados, operaciones de valores o reporting regulatorio.
En la Unión Europea, el LEI es exigido por diferentes normativas lo que lo convierte en un elemento fundamental para el cumplimiento normativo y la identificación legal de las contrapartes.