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Inversión Extranjera Directa

La Inversión Extranjera Directa (IED) es una categoría de inversión transfronteriza que implica que un inversor (una empresa o un individuo) residente en una economía establece un interés duradero y un grado significativo de influencia en la gestión de una empresa residente en otra economía. A diferencia de la inversión de cartera (donde se compran acciones o bonos sin intención de control, buscando solo rentabilidad financiera), la IED implica una relación a largo plazo y un interés en el funcionamiento y la gestión de la entidad receptora.

La IED puede adoptar diversas formas:

  • Creación de una nueva empresa: Construir una nueva planta de producción, una oficina o una filial desde cero en un país extranjero.
  • Fusiones y Adquisiciones (M&A): Comprar una participación mayoritaria o incluso la totalidad de una empresa existente en otro país.
  • Expansión de operaciones existentes: Invertir en la ampliación de una filial ya establecida.

La IED es fundamental para el crecimiento económico de los países receptores porque aporta capital, tecnología, know-how, empleo y acceso a nuevos mercados. Por ejemplo, si una multinacional decide construir una fábrica de baterías para vehículos eléctricos en España, eso sería IED, trayendo consigo puestos de trabajo, tecnología y fortaleciendo la economía local.

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