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Inversión del Sujeto Pasivo

La inversión del sujeto pasivo es un mecanismo fiscal regulado en el ámbito del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que traslada la obligación de declarar e ingresar el IVA del emisor al receptor de la factura. Es decir, quien recibe el bien o servicio pasa a ser el sujeto pasivo del IVA, y no quien lo presta o entrega. 

Este sistema se aplica en determinadas operaciones económicas, reguladas en la Ley del IVA, y tiene como finalidad principal evitar el fraude fiscal (especialmente en sectores sensibles como construcción, electrónica o compraventa de derechos de emisión). El funcionamiento de este mecanismo es sencillo: 

  • El emisor de la factura no incluye el IVA ni lo ingresa. 
  • El receptor debe autoliquidar el impuesto: lo soporta y lo repercute simultáneamente, compensando ambos importes si tiene derecho a deducción. 

Es obligatorio incluir en la factura la mención expresa de que la factura está sujeta a la inversión del sujeto pasivo según el artículo de la Ley de IVA que lo regule en cada momento. 

Ejemplos típicos donde se aplica: 

  • Entregas de ciertos productos electrónicos (móviles, ordenadores portátiles, consolas, etc.). 
  • Servicios de construcción o rehabilitación de inmuebles, cuando el destinatario es empresario o profesional. 
  • Ventas de bienes inmuebles por empresarios en determinados supuestos. 
  • Entregas de derechos de emisión de gases de efecto invernadero. 
  • Operaciones intracomunitarias de bienes o servicios entre empresas. 

Este sistema tiene un efecto neutro para el receptor cuando puede deducirse el IVA, pero requiere una correcta gestión contable y fiscal para evitar sanciones por declaraciones erróneas. 

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