La inversión del sujeto pasivo es un mecanismo fiscal regulado en el ámbito del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que traslada la obligación de declarar e ingresar el IVA del emisor al receptor de la factura. Es decir, quien recibe el bien o servicio pasa a ser el sujeto pasivo del IVA, y no quien lo presta o entrega.
Este sistema se aplica en determinadas operaciones económicas, reguladas en la Ley del IVA, y tiene como finalidad principal evitar el fraude fiscal (especialmente en sectores sensibles como construcción, electrónica o compraventa de derechos de emisión). El funcionamiento de este mecanismo es sencillo:
Es obligatorio incluir en la factura la mención expresa de que la factura está sujeta a la inversión del sujeto pasivo según el artículo de la Ley de IVA que lo regule en cada momento.
Ejemplos típicos donde se aplica:
Este sistema tiene un efecto neutro para el receptor cuando puede deducirse el IVA, pero requiere una correcta gestión contable y fiscal para evitar sanciones por declaraciones erróneas.