El Grado de Inversión (Investment Grade) es una calificación crediticia otorgada por agencias de rating como Standard & Poor's (S&P), Moody's y Fitch. Esta calificación indica que un emisor de deuda (ya sea un país, una empresa o una institución) presenta un bajo riesgo de impago sobre sus obligaciones financieras medio y largo plazo.
Cuando una entidad obtiene el grado de inversión, significa que su capacidad para cumplir con sus compromisos de deuda se considera fuerte y estable. Las calificaciones que lo designan suelen ir desde AAA (la más alta y con menor riesgo de impago) hasta BBB- (en el caso de S&P y Fitch) o Baa3 (en Moody's). Cualquier calificación por debajo de este umbral se considera "grado especulativo" o "bono basura", que implica un riesgo de impago considerablemente mayor, pero también una rentabilidad potencial mayor.
Conseguir o mantener el grado de inversión tiene importantes ventajas para las empresas o instituciones:
En resumen, el Grado de Inversión es un indicador de la salud financiera de un emisor y facilita enormemente sus condiciones de financiación, actuando como un sello de confianza para los mercados financieros.