El fondo de comercio (goodwill, en inglés) es el valor de una empresa que no puede atribuirse a ningún activo identificable: la clientela, la marca, la reputación, el equipo humano o la posición de mercado. Es la diferencia entre lo que vale un negocio en funcionamiento y lo que suman sus activos netos valorados a precio de mercado.
En una compraventa se materializa de forma muy concreta: si se pagan 10 millones por una empresa cuyos activos netos a valor razonable suman 7, los 3 millones restantes son fondo de comercio. El comprador no paga por las máquinas, paga por lo que esas máquinas, con esa clientela y ese equipo, son capaces de generar juntas.
El fondo de comercio es la prueba de que una empresa vale más que la suma de sus piezas, y al mismo tiempo la partida más vigilada de un balance: para el comprador justifica la prima pagada, y para el analista es la primera candidata a revisar cuando los resultados posteriores a una adquisición no acompañan.