El flujo de caja operativo es el efectivo que genera o consume la actividad ordinaria de una empresa: vender productos o servicios y pagar todo lo necesario para producirlos y mantener la estructura. Es el primero de los tres bloques en los que se descompone el flujo de caja neto y, probablemente, el indicador más importante para diagnosticar la salud financiera de una empresa.
En un análisis financiero serio, el flujo de caja operativo es el primer número que se mira. Es el que dice si el negocio funciona como negocio, antes de considerar cómo se financia o en qué invierte. Un operativo sólido es la base sobre la que se puede construir todo lo demás: cubrir el servicio de la deuda, acometer inversiones y, eventualmente, remunerar a los accionistas.