El flujo de caja financiero es el efectivo que entra o sale de la empresa por sus relaciones con bancos y accionistas: préstamos, intereses, comisiones, dividendos y operaciones de capital. Es el tercero de los tres bloques en los que se descompone el flujo de caja neto y refleja cómo se financia la empresa y cómo remunera a quienes le aportan capital.
El flujo de caja financiero cuenta cómo se sostiene la empresa cuando la operativa no basta, y cómo devuelve esa confianza cuando sí basta. Leído junto al operativo y al de inversión, permite ver el cuadro completo: si la empresa genera caja, si la invierte en crecer, si la usa para reducir deuda o si la reparte. En definitiva, la fotografía más honesta de la política financiera de un negocio.