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Estructura de Deuda

La estructura de deuda es la composición y distribución de todas las fuentes de financiación que utiliza una empresa para sostener su actividad y activos. No se limita solo a los préstamos bancarios, sino que analiza el equilibrio entre los recursos aportados por los socios y los fondos obtenidos de terceros, así como su vencimiento en el tiempo.

Los elementos que sustentan la estructura de deuda son:

  • Fuentes de Financiación (Origen): Se divide principalmente en fondos propios (capital social y reservas) y fondos ajenos. Dentro de estos últimos, es vital distinguir entre la deuda bancaria (préstamos, pólizas) y la deuda comercial (crédito concedido por proveedores y acreedores), que suele ser una fuente de financiación operativa sin coste explícito.
  • Temporalidad (Vencimiento): La deuda se clasifica en corto plazo (pasivo corriente), destinada a financiar el ciclo operativo o circulante, y largo plazo (pasivo no corriente), orientada a inversiones estructurales o activos fijos.
  • Equilibrio Financiero: Una estructura óptima busca que los activos a largo plazo estén financiados con recursos permanentes (propios o deuda a largo), evitando tensiones de tesorería por descalces de plazos.
  • Coste de Capital: Cada componente de la estructura tiene un coste asociado (intereses en la bancaria, rentabilidad esperada en los propios); la combinación de ambos determina el coste medio ponderado de los recursos de la empresa.

Una gestión profesional de la estructura de deuda es clave para maximizar la solvencia, ya que permite diversificar el riesgo entre distintos tipos de acreedores y alinear los pagos con la capacidad de generación de caja de la compañía.

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