La estructura de deuda es la composición y distribución de todas las fuentes de financiación que utiliza una empresa para sostener su actividad y activos. No se limita solo a los préstamos bancarios, sino que analiza el equilibrio entre los recursos aportados por los socios y los fondos obtenidos de terceros, así como su vencimiento en el tiempo.
Los elementos que sustentan la estructura de deuda son:
Una gestión profesional de la estructura de deuda es clave para maximizar la solvencia, ya que permite diversificar el riesgo entre distintos tipos de acreedores y alinear los pagos con la capacidad de generación de caja de la compañía.