Un esquema Ponzi es un tipo de fraude financiero en el que los rendimientos prometidos a los inversores no se generan mediante actividades económicas reales, sino que se pagan con el dinero que aportan nuevos participantes. El sistema requiere una entrada constante de nuevos fondos para sostenerse, lo que lo convierte en insostenible a largo plazo, porque tarde o temprano no hay suficientes inversores para hacer frente al pago de capital e intereses.
Este modelo fraudulento debe su nombre a Charles Ponzi, un inmigrante italiano que en 1920 prometía altos rendimientos en poco tiempo mediante supuestas operaciones con cupones postales internacionales. Durante un tiempo cumplió con los pagos a los inversores iniciales, lo que atrajo a más personas, pero el sistema colapsó cuando no pudo incorporar suficientes nuevos fondos para cubrir los compromisos adquiridos.
Las características principales de un esquema Ponzi incluyen:
A medida que crece el número de participantes, el sistema se vuelve insostenible y acaba colapsando, dejando grandes pérdidas entre quienes entraron en las últimas fases.
Este tipo de fraude se diferencia de la estructura piramidal, aunque en la práctica ambos modelos comparten similitudes. Mientras que en una pirámide los participantes reclutan directamente a otros, en el esquema Ponzi hay un organizador central que gestiona todos los fondos.
El caso más emblemático de esquema Ponzi fue el protagonizado por Bernard Madoff, un reconocido inversor estadounidense que durante más de dos décadas defraudó a miles de personas e instituciones por un importe estimado de 65.000 millones de dólares. Madoff ofrecía rendimientos constantes y elevados sin realizar inversiones reales, y utilizaba el dinero de nuevos clientes para pagar a los anteriores. Su esquema colapsó en 2008, dejando al descubierto el fraude financiero más grande de la historia moderna y marcando un antes y un después en la regulación del sector.