Las empresas comparables son compañías similares a la que se quiere valorar —en sector, tamaño, crecimiento y márgenes— cuyo precio conocido sirve de referencia para estimar el valor de la empresa objetivo. Son la base del método de múltiplos, el segundo gran enfoque de valoración junto al descuento de flujos de caja.
La mecánica es sencilla: se calcula el múltiplo al que cotizan o se han vendido las comparables (EV/EBITDA, EV/Ventas, PER) y se aplica a la métrica de la empresa que se valora. Si el sector paga 6 veces EBITDA y la empresa genera 1 millón de EBITDA, su valor de referencia ronda los 6 millones, antes de ajustar por la deuda. Las comparables pueden venir de dos fuentes:
Las comparables tienen además un segundo uso en valoración: de las cotizadas del sector se extrae la beta con la que se calcula el coste de los fondos propios (Ke) vía CAPM en empresas no cotizadas. Por eso elegir mal el grupo de comparables contamina las dos vías de valoración a la vez.
Los múltiplos de comparables cuentan lo que el mercado paga hoy por negocios parecidos, mientras el descuento de flujos cuenta lo que el negocio promete. Usados juntos, uno actúa como contraste de sensatez del otro y permiten construir un rango de valoración defendible en una negociación.