El diferencial bancario (o spread) es el margen porcentual fijo que la entidad suma a un índice de referencia —habitualmente el Euríbor— para fijar el tipo de interés final de una operación a tipo variable. Es la parte del precio que la entidad calibra según su política comercial y el riesgo del acreditado, mientras que el índice de referencia fluctúa con el mercado.
Aparece en toda la financiación empresarial a tipo variable: en las líneas de circulante (póliza de crédito, descuento comercial, factoring o confirming), en los préstamos de inversión a largo plazo y, en el ámbito particular, también en la hipoteca. En todos los casos el mecanismo es el mismo, pero el plazo del índice y la frecuencia de revisión cambian según el producto, y ahí es donde una pyme puede afinar el coste.
En una operación a tipo variable, el tipo nominal se obtiene sumando dos componentes:
Cómo se traslada al tipo de interés
El tipo nominal aplicado en cada periodo resulta de sumar el índice de referencia vigente en la revisión y el diferencial pactado.
Ejemplo orientativo para un préstamo de inversión de una pyme referenciado a Euríbor 12M: si en la revisión el Euríbor se sitúa en el 3 % y el diferencial contratado es del 1,5 %, el tipo nominal será del 4,5 %. Si en la revisión siguiente el Euríbor baja al 2,5 %, el tipo pasa al 4 %, porque el diferencial se mantiene intacto.
La suma es sencilla, pero conviene fijarse en cómo se obtiene el índice, porque no todas las operaciones usan el mismo plazo del Euríbor ni la misma mecánica de revisión. Tres variables condicionan el resultado:
| Tipo de operación | Índice habitual | Revisión típica |
|---|---|---|
| Líneas de circulante (póliza, descuento, factoring) | Euríbor 3M – 6M | Trimestral / semestral |
| Préstamos de inversión a largo plazo | Euríbor 12M | Anual |
| Hipotecario | Euríbor 12M | Anual / semestral |
Conviene no confundir el diferencial con el coste total de la financiación. El diferencial mide solo el margen sobre el índice; el coste real incluye además las comisiones (apertura, estudio, disponibilidad) y otros gastos, que se recogen en la Tasa Anual Equivalente (TAE). Dos ofertas con el mismo diferencial pueden tener un coste efectivo muy distinto según sus comisiones y vinculaciones.
De qué depende el diferencial
La entidad calibra el diferencial en función del riesgo que asume y de la rentabilidad que espera de la relación con el cliente. Los factores que más lo mueven son:
| Factor | Efecto sobre el diferencial |
|---|---|
| Perfil de riesgo (rating, solvencia) | A mayor riesgo percibido, mayor diferencial. |
| Garantías aportadas | Aval o garantía real sólida reducen el margen. |
| Plazo de la operación | Plazos largos tienden a encarecer el diferencial. |
| Vinculación con la entidad | Mantener cobros, pagos y saldos, mejora el diferencial. |
Muchas ofertas plantean un diferencial de partida y otro bonificado, condicionado a contratar productos vinculados. El diferencial bonificado recorta el tipo, pero el recorte puede quedar neutralizado por el coste de esos productos. Antes de decidir, conviene comparar el coste total de ambos escenarios sobre la TAE, no solo el margen nominal, para saber si la vinculación compensa de verdad.