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Diferencial Bancario (Spread)

El diferencial bancario (o spread) es el margen porcentual fijo que la entidad suma a un índice de referencia —habitualmente el Euríbor— para fijar el tipo de interés final de una operación a tipo variable. Es la parte del precio que la entidad calibra según su política comercial y el riesgo del acreditado, mientras que el índice de referencia fluctúa con el mercado.

Aparece en toda la financiación empresarial a tipo variable: en las líneas de circulante (póliza de crédito, descuento comercial, factoring o confirming), en los préstamos de inversión a largo plazo y, en el ámbito particular, también en la hipoteca. En todos los casos el mecanismo es el mismo, pero el plazo del índice y la frecuencia de revisión cambian según el producto, y ahí es donde una pyme puede afinar el coste.

En una operación a tipo variable, el tipo nominal se obtiene sumando dos componentes:

  • Índice de referencia: varía en cada revisión y lo marca el mercado.
  • Diferencial o spread: permanece constante durante toda la vida del contrato salvo pacto expreso. Es el único componente que se negocia antes de firmar.

Cómo se traslada al tipo de interés

El tipo nominal aplicado en cada periodo resulta de sumar el índice de referencia vigente en la revisión y el diferencial pactado.

Ejemplo orientativo para un préstamo de inversión de una pyme referenciado a Euríbor 12M: si en la revisión el Euríbor se sitúa en el 3 % y el diferencial contratado es del 1,5 %, el tipo nominal será del 4,5 %. Si en la revisión siguiente el Euríbor baja al 2,5 %, el tipo pasa al 4 %, porque el diferencial se mantiene intacto.

La suma es sencilla, pero conviene fijarse en cómo se obtiene el índice, porque no todas las operaciones usan el mismo plazo del Euríbor ni la misma mecánica de revisión. Tres variables condicionan el resultado:

  • Plazo del índice: el Euríbor cotiza a distintos plazos (3M, 6M, 12M). Las líneas de circulante suelen referenciarse a los plazos cortos (Euríbor 3M o 6M), que encajan con su liquidación periódica; los préstamos de inversión a largo plazo se referencian normalmente a Euríbor 12M.
  • Fecha de revisión: el valor que se aplica no es el Euríbor del día, sino el publicado en la fecha de referencia pactada en el contrato. Un mismo diferencial puede dar un tipo distinto según qué fecha se tome.
  • Frecuencia de revisión: cada cuánto se recalcula el índice (trimestral, semestral o anual). En circulante suele coincidir con la liquidación; en préstamos lo habitual es la revisión anual.
Tipo de operaciónÍndice habitualRevisión típica
Líneas de circulante (póliza, descuento, factoring) Euríbor 3M – 6M Trimestral / semestral
Préstamos de inversión a largo plazo Euríbor 12M Anual
Hipotecario  Euríbor 12M Anual / semestral
Clave: La frecuencia de revisión no es neutral según el ciclo de tipos. En un entorno alcista, a la empresa le interesa una revisión más espaciada (anual), porque retrasa la reprecios al alza y mantiene más tiempo el tipo antiguo, más bajo. En un entorno bajista, conviene lo contrario: una frecuencia más corta (trimestral o semestral) permite capturar antes los recortes del índice.

Conviene no confundir el diferencial con el coste total de la financiación. El diferencial mide solo el margen sobre el índice; el coste real incluye además las comisiones (apertura, estudio, disponibilidad) y otros gastos, que se recogen en la Tasa Anual Equivalente (TAE). Dos ofertas con el mismo diferencial pueden tener un coste efectivo muy distinto según sus comisiones y vinculaciones.

De qué depende el diferencial

La entidad calibra el diferencial en función del riesgo que asume y de la rentabilidad que espera de la relación con el cliente. Los factores que más lo mueven son:

FactorEfecto sobre el diferencial
Perfil de riesgo (rating, solvencia) A mayor riesgo percibido, mayor diferencial.
Garantías aportadas Aval o garantía real sólida reducen el margen.
Plazo de la operación Plazos largos tienden a encarecer el diferencial.
Vinculación con la entidad Mantener cobros, pagos y saldos, mejora el diferencial.
Clave: El diferencial es la única variable que realmente se negocia al firmar. El índice de referencia lo marca el mercado; ajustar el margen unas décimas, sobre todo en importes altos y plazos largos, puede suponer un coste considerable en el conjunto de la operación.

Muchas ofertas plantean un diferencial de partida y otro bonificado, condicionado a contratar productos vinculados. El diferencial bonificado recorta el tipo, pero el recorte puede quedar neutralizado por el coste de esos productos. Antes de decidir, conviene comparar el coste total de ambos escenarios sobre la TAE, no solo el margen nominal, para saber si la vinculación compensa de verdad.

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