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Deuda Senior

La deuda senior es la financiación con mayor prioridad de cobro dentro de la estructura de una empresa: si hay impago o liquidación, sus acreedores cobran antes que el resto de deudas (subordinada, mezzanine) y siempre antes que los accionistas. A cambio de ese menor riesgo, suele ofrecer el tipo de interés más bajo y con frecuencia se apoya en otras garantías.

El término "senior" no describe el instrumento (puede ser un préstamo bancario, una línea de crédito, un préstamo sindicado o una emisión de bonos), sino su rango de prelación: el lugar que ocupa en la fila de cobro. Ese rango es lo que determina el riesgo del acreedor y, por tanto, el precio que exige.

Cómo funciona la prelación de cobro

Cuando una empresa reparte los recursos disponibles (en un concurso, una liquidación o simplemente al aplicar los flujos de caja según lo pactado), el orden sigue una jerarquía. La deuda senior se sitúa arriba, de modo que absorbe pérdidas la última. Los tramos inferiores solo cobran si, una vez satisfecha la deuda senior, queda remanente.

Esta cascada explica por qué cada nivel exige una rentabilidad distinta.

TramoOrden de cobroCoste relativo
Deuda senior Primero Más bajo
Deuda mezzanine Intermedio Medio-alto
Deuda subordinada Tras la senior Alto
Fondos propios (accionistas) Último El más exigente

La deuda senior suele venir acompañada de garantías (una hipoteca sobre un inmueble, una prenda sobre existencias o cuentas a cobrar, un aval) y de condiciones contractuales que protegen al acreedor. Entre ellas figuran límites de endeudamiento adicional, ratios financieros mínimos que la empresa se compromete a mantener y restricciones al reparto de dividendos. Ese blindaje refuerza su posición y justifica un coste inferior al de los tramos siguientes.

Clave: "Senior" no significa "grande" ni "antigua": significa "prioritaria". Es el tramo que menos riesgo asume y, por eso, el que la empresa financia más barato.

Un aspecto clave de la deuda senior es que no es ilimitada: una empresa solo puede asumir la que su capacidad de generación de caja sea capaz de soportar. Por eso, en las operaciones estructuradas el volumen de deuda senior se dimensiona con ratios como Deuda Senior/EBITDA, que relacionan el importe de ese tramo prioritario con el beneficio operativo que genera el negocio.

Cuanto más alto es el múltiplo, más apalancada está la compañía y más cerca queda de su techo de deuda senior; a partir de ahí, cualquier financiación adicional debe buscarse en tramos inferiores (mezzanine o subordinada), más caros precisamente por cobrar después. Vigilar ese margen permite anticipar cuánta deuda prioritaria queda disponible antes de que el coste de financiarse empiece a encarecerse.

Preguntas frecuentes

¿La deuda senior siempre está garantizada? No necesariamente. Puede ser garantizada (con colateral) o no garantizada. Lo que la define no es la garantía, sino su rango prioritario de cobro. No obstante, en la práctica los tramos senior suelen incorporar garantías, lo que refuerza aún más su posición.

¿En qué se diferencia de la deuda subordinada? En el orden de cobro. La deuda subordinada se paga después de la senior, por lo que asume más riesgo y exige un tipo de interés superior. Ambas pueden convivir en la misma empresa formando tramos con distinta prioridad.

¿Puede haber varios tramos senior a la vez? Sí. Es frecuente que varios acreedores compartan el mismo rango mediante una cláusula que reparte los cobros de forma proporcional entre ellos, sin que ninguno tenga preferencia sobre los demás dentro de ese nivel.

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