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Credit Default Swap (CDS)

Un Credit Default Swap (CDS), o permuta de incumplimiento crediticio, es un contrato financiero derivado que funciona como un seguro contra el riesgo de impago de una deuda. Permite a un inversor transferir el riesgo de crédito de un activo, como un bono o una obligación, a otra parte.

El funcionamiento es sencillo. Imaginemos un inversor con bonos de una empresa de calificación crediticia dudosa de la que quiere protegerse frente al riesgo de impago. Contrata un CDS para cubrirse, el vendedor del CDS pagará el importe de los bonos al inversor en caso de insolvencia de la empresa, a cambio de una prima fija, que será mayor o menor en función de la probabilidad de default.

En este contrato, hay dos partes principales:

  1. Comprador de protección: Es el inversor que posee el bono y quiere protegerse del riesgo de impago del emisor del bono.
  2. Vendedor de protección: Es la entidad que asume el riesgo de impago a cambio del pago de una prima.

La operación se desarrolla siguiendo estos pasos:

  • Pago de primas: El comprador de protección realiza pagos periódicos (como primas de seguro) al vendedor de protección durante la vida del contrato CDS. Estos pagos son el "precio" por la cobertura del riesgo.
  • Evento de crédito: Si la "Empresa X" (la entidad deudora) sufre un evento de crédito definido en el contrato (como quiebra, un impago de intereses o principal, o una reestructuración de deuda), el CDS se activa.
  • Pago en caso de evento: El vendedor de protección compensa al comprador por la pérdida incurrida. Esto puede hacerse de dos maneras:
    • Liquidación en efectivo: El vendedor paga al comprador la diferencia entre el valor nominal de la deuda y su valor de recuperación tras el impago.
    • Entrega física: El comprador entrega al vendedor el activo de deuda impagado a cambio de su valor nominal.

Los CDS tiene varios usos en el mercado:

  • Cobertura (Hedging): Es el uso más común. Un inversor que tiene una exposición a la deuda de una entidad puede comprar un CDS para protegerse de una posible pérdida si esa entidad incumple. Por ejemplo, un banco puede usar un CDS para cubrir el riesgo de impago de los bonos de un fondo de inversión que gestiona.
  • Especulación: Los CDS son también usados para especular sobre la solvencia crediticia de una entidad, sin tener la deuda subyacente. Si un inversor cree que una empresa va a tener problemas, puede comprar un CDS, si cree que su solvencia va a mejorar, pueden venderlo. Especulan con la evolución de los precios de cotización de los CDS.
  • Arbitraje: Se utilizan para explotar diferencias de precios entre el CDS y otros instrumentos financieros relacionados con la misma entidad.

El CDS es un derivado complejo considerado de alto riesgo sobre el que se debe tener en cuenta:

  • Riesgo de contraparte: El CDS implica el riesgo de que el vendedor de protección (la entidad que debería pagar en caso de impago) también incumpla sus obligaciones debido a que ha asumido riesgos excesivos.
  • Complejidad: Son instrumentos financieros complejos y a menudo se negocian "over-the-counter" (OTC), es decir, directamente entre las partes, sin pasar por un mercado organizado.
  • Rol en crisis financieras: Los CDS jugaron un papel significativo en la crisis financiera de 2008, ya que su uso y la interconexión que generaron contribuyeron a amplificar las pérdidas cuando el mercado hipotecario empezó a colapsar.

En resumen, un CDS es un instrumento financiero para gestionar el riesgo de crédito, permitiendo que este se transfiera de una parte a otra. En su contra, su complejidad y el riesgo de contraparte hacen que sean instrumentos a menudo asociados con inversores institucionales y mercados sofisticados.

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