La concentración bancaria se refiere a un proceso en el que el número de entidades bancarias en un determinado mercado o sistema financiero se reduce significativamente, mientras que el tamaño y la cuota de mercado de las entidades restantes, generalmente las más grandes, aumentan. Este fenómeno se produce principalmente a través de fusiones y adquisiciones (M&A) entre bancos, pero también puede ser resultado de la quiebra o absorción de bancos más pequeños por parte de otros mayores.
Las motivaciones detrás de la concentración bancaria son diversas:
Si bien la concentración puede llevar a sistemas bancarios más robustos y eficientes (menos riesgo de quiebra individual), también presenta riesgos significativos. Una menor competencia puede resultar en menos opciones para los consumidores, peores condiciones en productos como hipotecas o créditos, y una reducción de la innovación. Además, bancos "demasiado grandes para caer" (Too Big To Fail) pueden plantear un riesgo sistémico para la economía en caso de dificultades.