La carga financiera es el conjunto de costes que una empresa debe afrontar como consecuencia del uso de capital ajeno para financiar su actividad. No se refiere al total de la deuda, sino al impacto que generan sus intereses y gastos asociados en la cuenta de resultados y en el flujo de caja.
La gestión de la carga financiera es un equilibrio delicado: un nivel adecuado permite el apalancamiento y el crecimiento, pero un exceso puede derivar en una situación de insolvencia técnica si el flujo de caja operativo no crece al mismo ritmo que los compromisos financieros.