El backtesting es una técnica utilizada para comprobar la eficacia de una estrategia de inversión o de trading aplicándola de forma retrospectiva sobre datos históricos de mercado. Su objetivo principal es evaluar cómo habría funcionado una estrategia si se hubiera aplicado en el pasado, para estimar su rendimiento potencial y su nivel de riesgo.
En la práctica, el backtesting permite simular decisiones de inversión (por ejemplo, comprar o vender un activo cuando se cumplen ciertas condiciones) y calcular indicadores financieros como rentabilidad acumulada, volatilidad, ratio de Sharpe, drawdown máximo, tasa de operaciones con beneficio/pérdida o número de operaciones. Esta información ayuda al inversor o gestor a determinar si la estrategia tiene una lógica consistente y un comportamiento sólido. Un backtest requiere:
Aunque el backtesting es una herramienta muy útil, no garantiza resultados futuros. Una estrategia puede haber funcionado bien en el pasado y no adaptarse al entorno actual. Por ello, se suele complementar con pruebas en tiempo real y validaciones fuera de muestra.