La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés: European Banking Authority) es un organismo independiente de la Unión Europea. Su función principal es asegurar la estabilidad y el buen funcionamiento del sistema bancario europeo, así como armonizar la regulación y supervisión de las entidades financieras dentro del mercado único.
Entre sus responsabilidades destacan:
Es importante tener en cuenta que la EBA no supervisa directamente a los bancos. Su papel fundamental radica en el desarrollo de un marco regulador único para la Unión Europea, que busca igualar las condiciones de competencia y fortalecer la solidez del sistema financiero en su conjunto.