Un activo sintético es un instrumento financiero diseñado artificialmente mediante la combinación de derivados (como opciones, futuros o swaps) con el objetivo de replicar el comportamiento económico de un activo real sin poseerlo directamente. Se utilizan ampliamente en mercados financieros, en estrategias de cobertura, inversión o acceso a activos difíciles de adquirir físicamente.
Esta técnica permite, por ejemplo:
Este tipo de instrumentos ofrece ventajas como flexibilidad operativa, reducción de costes o acceso a mercados complejos, pero también implican riesgos adicionales: apalancamiento excesivo, riesgo de contraparte o menor transparencia en su estructura.