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07-05-2017

El nuevo Euribor se retrasa hasta 2018

El nuevo Euríbor parece que no acaba de cuajar. El EMMI, Instituto Europeo de Mercados Monetarios, por sus siglas en inglés, encargado del diseño de la nueva metodología de cálculo basada en transacciones reales, concluye que no hay suficiente volumen de operaciones en el mercado para su cálculo, y de llevar a cabo el cálculo con este escaso volumen, implicaría una elevada volatilidad para un índice, el Euribor, que se considera crítico.

El actual Euríbor, que sirve de referencia para una parte importante de la financiación para empresas, además del mercado hipotecario, se calcula en base a los precios de oferta de un panel compuesto por los principales bancos. El hecho de basarse en ofertas y no en operaciones reales implica que se trata de un tipo teórico y no real, lo que ha llevado a varios escándalos por manipulación del índice por parte de las entidades. Esa es la razón por la cual el EMMI trabaja, desde hace tiempo, en construir una metodología más fiable y transparente basada en operaciones reales.

Pero la conclusión del EMMI es clara, el mercado interbancario no tiene suficientes operaciones en la actualidad como para calcular un índice de referencia, y gran parte de la culpa es del Banco Central Europeo, que ha inundado el mercado de dinero barato para evitar una crisis de liquidez en el sector financiero. Con esta barra libre de liquidez barata a disposición de los bancos, éstos apenas se prestan entre sí, y el volumen de transacciones del mercado interbancario ha decrecido de forma sustancial, lo que no daría suficiente robustez al índice. Además, el actual entorno de tipos negativos, totalmente atípico, desvirtúa la creación del nuevo índice.

En Agosto de 2016, el Euríbor fue declarado un índice crítico por la Comisión Europea, no sólo por el gran volumen de operaciones que se referencia a él en instrumentos y contratos financieros, sino porque afecta a las operaciones más comunes de financiación para empresas y hogares.

Ante la imposibilidad de basar el nuevo cálculo en transacciones reales, el EMMI trabaja en una nueva metodología híbrida que podría ver la luz en Junio de 2018, y si su formulación fuera aprobada, el nuevo Euribor sería oficial a principios de 2019. Esta forma híbrida utilizaría, en primera instancia, datos reales del mercado, si estos no fueran suficientes utilizaría datos históricos pasados de operaciones reales y, por último, en un tercer nivel de datos, se añadiría información del juicio de un panel de expertos, siempre que no hubiera información suficiente en los dos niveles anteriores.

El objetivo del EMMI es que no haya variaciones significativas en el valor del índice nuevo respecto del actual, ni en cotización ni en términos de volatilidad. De producirse no se podría llevar a cabo una transición tranquila y podría poner en serio peligro la estabilidad financiera de la zona Euro.

A pesar de que en los últimos dos años, especialmente cuando el Euribor empezó a cotizar en negativo, tanto bancos como fuentes de financiación no bancarias, han optado por utilizar el tipo fijo en sus contratos de financiación y préstamos para empresas, todavía su volumen es escaso en comparación al volumen de contratos referenciados al índice, por lo que conviene seguir muy de cerca los pasos del EMMI en la nueva metodología para valorar como afectará a la evolución del coste financiero para las empresas, mientras eso sucede, lo recomendable sería ir eliminando la dependencia del índice de la estructura de la deuda de la empresa contratando la nueva financiación a tipo fijo, vaya a ser que el cambio nos pille a contrapié.

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