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16-09-2020

El factoring al detalle

El factoring es la cesión de los derechos de cobro sobre un cliente, a un tercero. Este tercero, en el momento de la cesión, es quien tiene el derecho a cobrar las facturas, y esto tiene implicaciones distintas a las del descuento comercial, pero sirve, del mismo modo, como mecanismo de financiación de circulante y, en algunas ocasiones, como mecanismo de cesión del riesgo de insolvencia como servicio adicional. En general, es una forma de financiación para empresas desconocida porque va más allá del descuento comercial, y es algo más complejo a nivel operativo, pero totalmente útil y práctico para dar respuesta a las necesidades de financiación a corto plazo de cualquier tipo de empresa.

¿Quién interviene en una operación de factoring?

En una operación de factoring intervienen únicamente tres partes:

  • Cedente: Es la empresa que tiene facturas por cobrar y que desea cederlas, ya sea anticipándolas o no. Esto es muy importante, no es obligatorio anticiparlas y, por otro lado, se pueden ceder todas las facturas de un mismo cliente o deudor o sólo algunas.
  • Librado: Es la empresa obligada a pagar las facturas que se van a ceder, también se le denomina deudor y se le comunica la cesión de los créditos en el momento en que se formaliza la operación de factoring. En ocasiones se pide que acepte de forma fehaciente la aceptación de cesión, aunque no siempre es así.
  • Factor: Es la entidad que va a adquirir los derechos de cobro sobre el librado y que posteriormente los anticipará, o no, al cedente, según se haya pactado.

¿Qué tipos de factoring existen?

  • Factoring con recurso: La entidad adiquiere los derechos de cobro sobre el librado y, en caso de impago, puede reclamar tanto al librado como al cedente, del mismo modo que funciona el descuento comercial. En este caso el factor no asume el riesgo de insolvencia y basa su análisis de crédito tanto la calidad creditícia de los librados como la del propio cedente.
  • Factoring sin recurso: La entidad adquiere los derechos de cobro sobre el librado y, en caso de impago, sólo puede dirigirse contra el ilbrado, liberando del riesgo al cedente. Esta es la modalidad que más beneficia al cedente, pues es una cesión total de derechos y riesgos. En este caso el factor basa su análisis en la calidad crediticia de los librados exclusivamente.

¿Qué otros servicios puede llevar asociados un factoring?

  • Gestión de cobro de los créditos, realizando todos los trámites administrativos del proceso de cobro.
  • Anticipo de los créditos actuando como financiación habitual de circulante. Como decíamos antes, no es necesario que se anticipen todos los cobros. El Cedente escoge en cada momento qué créditos se anticipa y qué créditos no se anticipan.
  • Clasificación de solvencia de los librados, actuando como termómetro de la calidad crediticia de la cartera de clientes.
  • Cobertura del riesgo de impago, normalmente el factor o entidad financiera ofrece la modalidad sin recurso cuando cuenta con un seguro de crédito sobre la operación.

Aunque en realidad, el servicio que más interesa a una empresa que está pensando en factorizar algún cliente, es el del anticipo, ya que el resto de servicios, suelen llevar altos costes asociados. Otro especto muy interesante del factoring, desde el punto de vista de los Estados Financieros de la empresa es que, con el factoring, las facturas pendientes de cobro contabilizadas en la partida de deudores pasan directamente a la partida de tesorería, mejorando el ratio de liquidez. Pero no nos engañemos, esta contabilización tiene sentido cuando el factoring es sin recurso, pues es realmente cuando la cesión implica convertir los derechos de cobro en tesorería de forma instantánea sin riesgo alguno. Si quieres ver como afectaría el factoring al ratio de liquidez con un ejemplo, te recomendamos la plantilla de análisis de balances que tenemos disponible en la sección de calculadoras y plantillas y que también tenemos disponible en PlantillasPyme.

Como norma general, las entidades, reservan este producto a librados de alta solvencia y tamaño, como por ejemplo alguna empresa cotizada con dilatados plazos de pago, y que no admite el pagaré o el confirming como forma de pago, es decir, no hay instrumento negociable. Además, el factoring admite tanto librados nacionales como internacionales, convirtiéndose en un interesante instrumento de anticipo de exportaciones, especialmente si es sin recurso.

Pero antes de preguntar a tu entidad, pregunta a tu cliente si admite el factoring en vuestra relación comercial ya que, muchas grandes empresas, no lo admiten por los elevados costes administrativos que les supone su gestión. Estamos hablando, por lo general, de empresas de gran tamaño que gestionan cientos de miles de pagos y, un pequeño cambio en sus procesos internos puede suponer un elevado coste operativo.

Así que, si tienes como clientes a empresas de elevado tamaño y solvencia, que pagan a plazos dilatados y no te ofrecen ni pagarés ni confirming como forma de pago, el factoring puede ser una solución, pero escoge la modalidad "sin recurso" y analiza bien el coste financiero que vas a asumir ya que, en ocasiones, el exceso de servicios incluidos hace del factoring una forma de financiarse a precios poco competitivos.





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