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30-08-2022

El factoring al detalle

El factoring es la cesión de los derechos de cobro sobre un cliente, a un tercero. Este tercero, en el momento de la cesión, es quien tiene el derecho a cobrar las facturas, y esto tiene implicaciones distintas a las del descuento comercial, pero sirve, del mismo modo, como mecanismo de financiación de circulante y, en algunas ocasiones, como mecanismo de cesión del riesgo de insolvencia como servicio adicional, así que tiene un impacto en los estados financieros de la empresa muy diferente al de otras formas de anticipo.

En general, es una forma de financiación para empresas desconocida porque va más allá del descuento comercial, y es algo más complejo a nivel operativo, pero totalmente útil y práctico para dar respuesta a las necesidades de financiación a corto plazo de cualquier tipo de empresa.

¿Quién interviene en una operación de factoring?

En una operación de factoring intervienen únicamente tres partes:

  • Cedente: Es la empresa que tiene facturas por cobrar y que desea cederlas, ya sea anticipándolas o no. Esto es muy importante, no es obligatorio anticiparlas y, por otro lado, se pueden ceder todas las facturas de un mismo cliente o deudor o sólo algunas.
  • Librado: Es la empresa obligada a pagar las facturas que se van a ceder, también se le denomina deudor y se le comunica la cesión de los créditos en el momento en que se formaliza la operación de factoring. En ocasiones se pide que acepte de forma fehaciente la aceptación de cesión, aunque no siempre es así.
  • Factor: Es la entidad que va a adquirir los derechos de cobro sobre el librado y que posteriormente los anticipará, o no, al cedente, según se haya pactado.

¿Qué tipos de factoring existen?

En función de la responsabilidad en caso de impago tenemos:

  • Factoring con recurso: La entidad adiquiere los derechos de cobro sobre el librado y, en caso de impago, puede reclamar tanto al librado como al cedente, del mismo modo que funciona el descuento comercial. En este caso el factor no asume el riesgo de insolvencia y basa su análisis de crédito tanto la calidad creditícia de los librados como la del propio cedente.
  • Factoring sin recurso: La entidad adquiere los derechos de cobro sobre el librado y, en caso de impago, sólo puede dirigirse contra el ilbrado, liberando del riesgo al cedente. Esta es la modalidad que más beneficia al cedente, pues es una cesión total de derechos y riesgos. En este caso el factor basa su análisis en la calidad crediticia de los librados exclusivamente.
En función del ámbito geográfico el factoring puede ser:
  • Factoring Nacional: tanto el cedente como sus deudores son nacionales, y por tanto la operación es doméstica.
  • Factoring Internacional
    • Factoring de Exportación: cedente y factor son de la misma nacionalidad, pero no el deudor, a quien el cedente ha realizado una exportación de bienes o servicios.
    • Factoring de Importación: deudor y factor son de la misma nacionalidad, pero no el cedente, quien busca una entidad en el país de destino de sus exportaciones para gestionar los cobros y su financiación.




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¿Qué otros servicios puede llevar asociados un factoring?

  • Gestión de cobro de los créditos, realizando todos los trámites administrativos del proceso de cobro.
  • Anticipo de los créditos actuando como financiación habitual de circulante. Como decíamos antes, no es necesario que se anticipen todos los cobros. El Cedente escoge en cada momento qué créditos se anticipa y qué créditos no se anticipan.
  • Clasificación de solvencia de los librados, actuando como termómetro de la calidad crediticia de la cartera de clientes.
  • Cobertura del riesgo de impago, normalmente el factor o entidad financiera ofrece la modalidad sin recurso cuando cuenta con un seguro de crédito sobre la operación.
Aunque en realidad, el servicio que más interesa a una empresa que está pensando en factorizar algún cliente, es el del anticipo, ya que el resto de servicios, suelen llevar altos costes asociados.

¿Cómo funciona operativamente el factoring?

El proceso de factoring es el siguiente:
  • Estudio del riesgo de los deudores: en primer lugar, la entidad estudiará financieramente la operación de factoring, basándose en la solvencia de los deudores si es factoring sin recurso y en la solvencia de cedente y deudores si es factoring con recurso.
  • Firma del contrato de factoring: una vez los deudores se consideran aptos para el contrato de factoring y ha sido aprobada la operación se procede a la forma del contrato entre las partes, cedente y factor.
  • Comunicación fehaciente a los deudores: El factor hace una comunicación fehaciente a todos los deudores informándoles de que los créditos futuros que mantenga el cedente con ellos han sido cedidos y, a partir de ese momento, deben ser pagados al factor o proveedor financiero.
  • Comunicación de la aceptación por parte de los deudores: Los deudores comunican fehacientemente que aceptan la cesión de los créditos, confirmando que, a partir de ese momento, pagarán los créditos al factor o entidad.
  • Envío de remesas al factor: una vez la cesión se ha aceptado, el cedente ya puede empezar a gestionar sus remesas de cobro con la entidad, delegando en ella la gestión de cobro y solicitando, o no, su financiación.
  • Vencimiento de las facturas: Al vencimiento de las facturas el deudor liquidará las mismas a la entidad. En caso de impago la entidad puede dirigirse para recobrar al deudor y al cedente si es modalidad con recurso o sólo al deudor si es modalidad sin recurso. En muchas ocasiones el factor tiene asegurado el riesgo de insolvencia de los deudores con un tercero a través de un seguro de caución.

¿Qué costes financieros tiene asociados el factoring?

Las condiciones económicas recaen, por un lado, en la apertura por parte de la entidad de una línea o clasificación global bajo la que gestionar el contrato de factoring y, por otro lado, en la gestión efectiva de los cobros y la financiación derivada de ellos.

Comisiones por mantenimiento y apertura de la línea o clasificación

  • Comisión de apertura y renovación de línea: se liquida sobre el importe límite de la línea de factoring y se liquida cuando se contrata y con cada revisión del riesgo por parte de la entidad, que suele ser anualmente.
  • Comisión de estudio: tanto en la apertura de la línea como en su renovación, la entidad puede liquidar, además de la comisión de apertura o renovación, una comisión de estudio sobre el límite del contrato.
  • Comisión por clasificación de deudores: por el estudio de cada deudor la entidad cobrará una cantidad fija. Esta comisión se paga cada vez que la entidad tiene que estudiar nuevos deudores, normalmente cuando se firma el contrato y cada que vez que el cedente quiera añadir nuevos clientes a su clasificación.
Comisiones por gestión de cobro y financiación
  • Comisión por gestión de cobros: por la gestión de cada remesa (grupo de facturas a cobrar), la entidad puede cobrar una comisión fija o variable.
  • Comisión por gestión de documentos: suele ser una comisión fija o variable aplicada a cada crédito cedido que la entidad cobra por la gestión documental de cada crédito.
  • Tipo de interés: se aplica cuando el deudor requiere anticipar los cobros, y se liquida desde que solicita el anticipo hasta la fecha de su vencimiento.

Ventajas e inconvenientes del factoring

Ventajas

  • Cobertura del riesgo de insolvencia: permite ceder el riesgo de insolvencia de clientes a un tercero, en su modalidad sin recurso.
  • Mejora el balance: a efectos contables, la modalidad sin recurso permite reducir la partida de deudores y convertirlos directamente en tesorería, mejorando las ratios de liquidez de la compañía. Si quieres ver como afectaría el factoring al ratio de liquidez con un ejemplo, te recomendamos la plantilla de análisis de balances que tenemos disponible en PlantillasPyme.
  • Externalización de la gestión de cobro: permite externalizar la gestión de cobros.
  • Financiación accesible: al tratarse por las entidades como riesgo comercial, es accesible a más empresas de peor calificación crediticia.

Inconvenientes

  • Limitado a deudores solventes: al basar parte del riesgo en la solvencia del deudor, puede ser un producto no apto para muchas empresas cuyos deudores son, o muy pequeños, o de baja calificación crediticia.
  • Oposición del deudor: algunos deudores, a pesar de ser solventes, no aceptan la cesión de los créditos comerciales a un tercero distinto al cedente. Así que antes de preguntar a tu proveedor financiero si formalizaría un factoring para un cliente tuyo, debes preguntar primero al cliente si aceptaría factorizar sus facturas.
  • Imagen ante el deudor: la comunicación al deudor de la cesión de los créditos podría dar imagen de escasa solvencia por parte del cedente ante el deudor, que se ve obligado a ceder los créditos para obtener financiación comercial.
  • Coste Financiero: al llevar asociados tres servicios, gestión de cobro, análisis de los deudores y financiación, es un servicio con un coste financiero elevado.
  • Burocracia: la cesión de los créditos, la gestión de cobro por parte de la entidad y la comunicación al deudor, suponen un proceso largo y burocrático hasta su puesta en marcha, tanto para el cedente como para el deudor.

Así que, si tienes como clientes a empresas de elevado tamaño y solvencia, que pagan a plazos dilatados y no te ofrecen ni pagarés ni confirming como forma de pago, el factoring puede ser una solución, pero escoge la modalidad "sin recurso" y analiza bien el coste financiero que vas a asumir ya que, en ocasiones, el exceso de servicios incluidos hace del factoring una forma de financiarse a precios poco competitivos.




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