Cobrar por recibo domiciliado te da el mando: el cargo lo emites tú en la fecha pactada, sin llamadas, sin recordatorios y sin que el pago se retrase una semana porque tu cliente cerró el mes. Lo que no te da es el dinero antes de esa fecha.
La línea de descuento SEPA anticipa hoy los recibos que vencen dentro de 30, 60 o 90 días. El banco te abona el importe de la remesa menos los intereses y las comisiones, que se descuentan en el momento del anticipo y no al vencimiento, y recupera el dinero cuando el recibo se carga en la cuenta de tu cliente. No pides financiación nueva: movilizas la facturación que tu propia empresa ya está generando.
Lo esencial, en tres líneas:
- Qué importe puedes conseguir. Un límite proporcional a tu facturación domiciliada y a tu plazo medio de cobro. Como referencia, en torno a lo que domicilias en dos o tres meses.
- Qué necesitas. Recibos domiciliados con vencimiento futuro y los mandatos SEPA firmados y en vigor.
- Si el recibo queda impagado o tu cliente lo devuelve. Lo asumes tú. Es financiación con recurso: el banco anticipa el importe, no compra el riesgo de tu cliente. Y ojo al esquema, porque no da igual: con SEPA Core tu cliente puede devolver el recibo hasta ocho semanas después del cargo sin justificar el motivo, mientras que con SEPA B2B ese derecho de devolución no existe.
Si tus clientes están en otros países de la zona euro, el producto es el mismo pero la línea no siempre: muchos bancos exigen conceder ese riesgo aparte. Lo tienes explicado en descuento Euro SEPA.