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¿Cuándo comenzar a buscar financiación empresarial?

Enrique Serrano Enrique Serrano
¿Cuándo comenzar a buscar financiación empresarial?

Tabla de contenidos


Introducción: ¿Cuándo pedir financiación?

En financiación para empresas pasa algo muy curioso: cuando la empresa está bien, el banco está encantado de prestarte dinero. Cuando empiezan los problemas, de repente se vuelve todo cuesta arriba.

O dicho en la frase más típica del sector:

“El banco te da el paraguas cuando hace sol… y te lo quita cuando llueve.”

Por eso, pedir financiación cuando todavía no la necesitas es una de las decisiones más inteligentes en la gestión de financiación empresarial. No se trata de ir sobrado, sino de no dejar que la urgencia marque tu capacidad de negociación.

Si esperas a que lleguen las tensiones de liquidez, tendrás menos tiempo, menos opciones, peores condiciones… y decisiones mucho más arriesgadas y precipitadas.

Anticiparse es dirigir el futuro, reaccionar es sobrevivir al presente.


Señales para anticiparte y buscar financiación empresarial


1. Problemas de liquidez (antes de que sean problemas graves)

Cuando el flujo de caja empieza a bajar de forma sistemática, es una señal de alerta. No hay empresa sin liquidez. Si ya te cuesta pagar proveedores o personal, has llegado tarde: las entidades se vuelven más duras cuando ven riesgo inmediato.

Lo más importante es seguir la tesorería en tiempo real o de forma frecuente. No basta con revisar un balance una vez al mes: hay que mirar tendencias, escenarios y desajustes que se repetirán si no se financian.

Si detectas que la liquidez se estrecha continuamente, ese es el momento de actuar. No cuando ya no tienes margen de maniobra.

El error habitual es mirar la cuenta bancaria como si fuera un indicador suficiente. No basta. Hay que anticipar el futuro del flujo de caja:

  • ¿Qué pasa si un cliente se retrasa un mes más?
  • ¿Qué ocurre si suben los costes de reposición de inventario?
  • ¿Cuánto aguantas si un proyecto de peso se aplaza?
  • ¿Podríamos afrontar una restructuración de personal?

Lo importante no es el saldo de hoy, sino la tendencia

Para responder a este tipo de preguntas no basta con mirar la cuenta bancaria ni con una foto puntual del balance. Es necesario proyectar resultados, estructura financiera y tesorería de forma conjunta. Un Plan de Viabilidad financiero permite anticipar estos escenarios y tomar decisiones antes de que la falta de liquidez limite el acceso a financiación.

Indicadores que no debes perder de vista

Si alguno de estos KPIs se deteriora, debes actuar:

  • Fondo de Maniobra cero o débil. (Fondo de Maniobra = Activo Corriente – Pasivo Corriente).
  • Periodo Medio de Cobro > Periodo Medio de Pago y Ventas al alza.
  • Endeudamiento a corto plazo en aumento constante. Alerta clara.
  • Tensión recurrente para hacer pagos (proveedores, personal, deuda financiera o hacienda, entre otros).
  • Ratio de tesorería inferior a 0,15-0,3, según el sector. (Ratio de tesorería = Disponible/Pasivo Corriente).

Si quieres profundizar sobre estos y otros indicadores, puedes descargar gratis la Guía de Análisis de Balances, te ayudará a interpretar la salud financiera de cualquier empresa.

Soluciones de financiación

Cuando el riesgo es visible, el acceso a deuda financiera como préstamos, pólizas de crédito o financiación de pagos se restringe. Pero aún hay margen con la deuda comercial si actúas rápido:

  • Factoring: anticipa facturas cediéndolas a una entidad financiera.
  • Descuento de pagarés: anticipo de ventas rápido y método de pago seguro. Buena forma de cubrir desajustes de tesorería, aunque tiene un coste alto.
  • Anticipo de facturas: anticipa los cobros sin necesidad de cederlos al proveedor financiero. Es muy accesible a través del canal no bancario.

Estos productos de deuda comercial pueden darte el aire suficiente para recuperar estabilidad y, más adelante, volver a una financiación más estable.


2. Los costes de material, suministros o elementos esenciales para la empresa están aumentando

Los materiales o suministros necesarios para el desarrollo del negocio, ya sea el cemento para una empresa de construcción o la harina para una confitería, tienen un coste. Las materias primas y los elementos incluidos en el flujo de trabajo pueden sufrir un aumento de precio que nos dificulte pagar las facturas a proveedores.

¿Qué debemos hacer cuando los costes empiezan a subir?

Ante esta situación, podemos aplazar pagos en otras áreas del negocio, si es posible, o buscar financiación empresarial para asimilar este aumento en costes. Una vez financiada esta necesidad, hay que intentar repercutir el sobre coste en los precios.

  • Analizar si la subida es temporal o estructural.
    • Si es temporal: financiación de circulante para absorción.
    • Si es estructural: plan de precios y renegociación con proveedores. Revisar los flujos de trabajo.
  • Asegurar suministro sin estrangular la caja.
    • Financiación para mantener niveles de inventario.
    • Asegurar precios mediante compras anticipadas.
  • Repercutir el sobrecoste cuanto antes: el mercado paga tarde los cambios, pero tus proveedores no esperan.

Hay que anticiparse a estas posibles subidas de precios de material observando el mercado y la industria, especialmente en sectores con precios muy volátiles como por ejemplo el de las materias primas. De ese modo, no nos veremos comprometidos y podremos detectar rápido si vamos a necesitar financiación para cubrir inventario en el futuro.

KPIs que indican que el inventario está tensionando la caja

  • Rotación de inventario bajando: stock retenido más tiempo.
  • Más días de inventario en almacén: necesidad de más circulante.
  • Coste de reposición creciendo por encima del margen.
  • Mayor dependencia de pagos aplazados a proveedores.

Si alguno se deteriora, tendrás que tomar decisiones antes de que el margen desaparezca. Puedes calcular estos y otros indicadores con nuestra plantilla de Análisis de Balances en Excel.

Cuando el importe de compras a proveedores aumenta, lo preferible es financiarse con deuda financiera. Será necesario incorporar una línea nueva, aumentar los límites de las existentes o solicitar a los proveedores financieros un incremento temporal o un excededido:

El objetivo no es cubrir un agujero, sino proteger el margen futuro y evitar frenar producción o ventas.


3. La economía presenta señales de desaceleración

Cuando la economía se enfría, el crédito se vuelve más difícil. En cuanto aparecen señales de riesgo macroeconómico, las entidades se vuelven más conservadoras: endurecen criterios, alargan decisiones y piden más garantías. Justo cuando la empresa más necesita financiarse.

Si esperamos a que la desaceleración afecte directamente a nuestro negocio, llegaremos tarde: el banco ya habrá detectado el empeoramiento en los indicadores globales y la restricción habrá empezado.

Financiarse correctamente en momentos de crisis no sólo garantiza la supervivencia si no que puede permitir a la empresa a aprovechar oportunidades en un mercado en plena fase de cambio.

Estos son algunas de las señales que deberían ponerte en alerta:

  • Caída sostenida de pedidos o facturación prevista.
  • Aumento de retrasos en clientes a la hora de tomar decisiones.
  • Tipos de interés subiendo y menor oferta de crédito.
  • Dificultad de tus proveedores para servir o financiarse.
  • Más revisiones de riesgo o solicitudes de información por parte de entidades.

Cuando el mercado "se pone nervioso", la financiación se encarece. Las soluciones de financiación en este escenario pasan por financiarse a largo plazo para estabilizar la liquidez durante el mayor tiempo posible:

  • Préstamo a largo plazo: destinado a tesorería para reforzar la liquidez.
  • Préstamo hipotecario: financiación a muy largo plazo con garantías inmobiliarias.
  • Leaseback o rentback: liquidez inmediata sin perder el uso de activos.
  • Refinanciación del circulante: convertir deuda corta en deuda larga.
El objetivo es reforzar la caja para todo el ciclo, no solo para unos meses.



4. Aumento de los plazos de cobro con clientes

Cuando los clientes empiezan a pagar más tarde, la empresa se convierte sin querer en financiadora de sus propios clientes. Y cuanto mayor sea el desajuste entre cobros y pagos, más rápido se tensiona la tesorería.

El aumento de los plazos de cobro puede afectar rápidamente a la estructura de pagos. El Periodo Medio de Cobro es uno de los indicadores más delicados: si se dispara, la liquidez puede agotarse en silencio.

Qué hacer cuando los clientes tardan más en pagar

  • Analizar la cartera: distinguir entre clientes buenos que pagan tarde y clientes que directamente no pagan o generan incidencias.
  • Negociar la forma de cobro: contado, pagaré, confirming… según solvencia y riesgo de cada cliente.
  • Pactar un calendario de pagos y un reconocimiento de deuda para aquellos clientes con retrasos evidentes.
  • Judicializar la deuda cuanto antes: no esperar a que un cliente presente concurso para cobrar, iniciar los trámites legales de cobro cuanto antes, puede ser la diferencia entre saldar medianamente la deuda o dotarla por completo como impagada.

El problema no es vender a crédito, sino financiar esas ventas con tu propio dinero y sin apoyo específico.

Las soluciones de financiación que mejor encajan en esta situación son los de deuda comercial: descuento comercial, factoring o anticipo de facturas, aunque los proveedores financieros no lo pondrán fácil, si los plazos de cobro se están dilatando, es posible que los clientes tengan más dificultades y peor calificación crediticia.



5. La empresa está creciendo rápidamente

Que la empresa crezca es una excelente noticia, pero también es cuando más caja consume. Aumentar ventas exige invertir antes de cobrar: más inventario, más personal, más maquinaria, más logística… y si la financiación no acompaña, la expansión puede derivar en asfixia financiera.

Muchas empresas entran en problemas justamente cuando mejor les va. El crecimiento "a pulmón" funciona hasta que las ventas superan la caja disponible. Y si la tesorería se queda corta en plena expansión, la entidad financiera lo interpreta como riesgo y endurece condiciones.

Qué KPIs que indican que la liquidez se resiente

  • Ventas suben, liquidez baja: síntoma clásico de expansión mal financiada.
  • Rotación de inventario más lenta por acumular stock para vender más.
  • Incremento de gastos fijos que no se compensa todavía con ingresos.
  • Más pedidos servidos que cobrados: ciclo operativo alargado.

En estos casos hay que poner la gestión de financiación nueva en piloto automático:

  • Financiación circulante en aumento constante: todos los productos encajan bien en esta situación, la clave está en diversificar mucho el pool bancario, renovar posiciones con incremento siempre y no abusar de los productos financieros con caídas, es decir, optar mejor por el descuento comercial y la póliza de crédito que por la financiación de pagos o el préstamo a corto plazo.
  • Financiación para inversiones: una empresa que crece, invierte. Financiar estas inversiones es indispensable para no reducir la liquidez, que debe destinarse a financiar el aumento de ventas.
  • Aportaciones de socios: en este escenario las aportaciones de los socios son fundamentales, no sólo porque cubren lo que no cubre el proveedor financiero, si no porque es una buena señal que anima a éste a seguir financiando. Es una muestra de que los socios apuestan por la empresa.


6. El negocio se encuentra cerca de una transición

Los cambios estratégicos suelen ser buenas noticias, pero también absorben caja antes de generar resultados. Lanzar una nueva línea de producto, abrir una delegación, invertir en digitalización o incorporar capacidad productiva implica poner dinero por delante.

Si en el plan solo se calcula el coste de la inversión y no cómo se va a financiar la transición, el crecimiento puede paralizar la actividad principal o tensionar la tesorería hasta el límite.

Los cambios no se improvisan: también necesitan financiación planificada. Estas son algunas de las actividades clave para afrontar una transición:

  • Estimar el coste total real del cambio, no solo la inversión inicial. Incluir: puesta en marcha, curva de aprendizaje, marketing, aumento temporal del circulante y el retraso hasta que el proyecto empiece a generar caja propia.
  • Garantizar la liquidez necesaria antes de empezar: si se financia después, ya se llega con debilidad y los financiadores lo perciben como riesgo.
  • Elegir la financiación según la vida útil de cada parte del proyecto:
    • Maquinaria: financiación a largo plazo.
    • Software o digitalización: renting/financiación tecnológica.
    • Apertura de una sede inversión a largo plazo.
    • Gastos de personal y compras: financiación circulante.
  • Separar caja operativa de caja de inversión: los fondos que mantienen las operaciones no deben destinarse a la transición. Si se mezclan, se ponen en riesgo las ventas actuales.
  • Modelizar escenarios realistas y adversos: qué pasa si el retorno tarda el doble de lo previsto o si las ventas iniciales son menores. Diseñar un plan B.
  • Proteger líneas bancarias para el día a día: no bloquear pólizas o líneas estratégicas en una inversión que debe financiarse de forma estructural. En la línea de separar la caja operativa de la de inversión, la financiación del working capital y el largo plazo deben estar también perfectamente separadas.


7. El negocio es estacional o cíclico

En las empresas con marcada estacionalidad, las ventas suben y bajan, pero los gastos fijos no desaparecen: personal, alquileres, suministros… siguen ahí aunque el ingreso sea mínimo. Si no se planifica la financiación adecuada, los meses valle pueden poner en riesgo la viabilidad.

En cambio, en temporada alta suele ocurrir lo contrario: hay una sobredemanda de recursos para producir y vender más (stock, logística, personal adicional…), y si no hay liquidez suficiente, se pierden ventas y oportunidades.

Aquí la clave no es solo tener liquidez, sino tenerla en el momento correcto.

Qué hacer cuando la actividad depende de ciclos

  • Presupuestar los flujos de caja por temporada, es decir, un mínimo 12 meses vista.
  • Financiar la temporada baja para mantener estructura sin tensiones.
  • Asegurar liquidez para el pico de actividad y no frenar ventas por falta de circulante.
  • Evitar depender solo del crédito puntual: los bancos detectan el riesgo de inmediato.
  • Coordinar financiación y ciclo operativo del negocio: cuando sube la demanda, debe subir también el acceso al flujo de financiación.

La anticipación aquí evita caer en deuda cara y urgente justo cuando más se necesita. Si te interesa profundizar en el cálculo del flujo de caja, tan importante en las empresas cíclicas, puedes descargar nuestra plantilla Excel de presupuesto de tesorería para empresas.


8. Hay inversiones a la vista

Cuando una empresa tiene prevista una inversión —nueva maquinaria, mejora tecnológica, ampliación de instalaciones, apertura de delegación, renovación de flota o digitalización— lo primero que debe asegurarse es cómo va a financiarse sin poner en riesgo la operativa diaria.

Financiar inversiones con caja corriente es un error grave pero frecuente: compromete pagos recurrentes y reduce el margen de seguridad ante posibles desajustes. La financiación debe acompañar siempre la vida útil del activo que se va a adquirir y debe tenerse en cuenta si la inversión repercutirá de alguna manera en el Cash Flow mensual.

Por ejemplo, si la inversión consiste en abrir una delegación en el exterior ésta requerirá un coste mensual de mantenimiento hasta que las ventas absorban los costes, en este sentido es importante planificar tanto la financiación a largo plazo como del circulante.

Si necesitas profundizar sobre cómo calcular las necesidades de financiación de una empresa, puedes nuestra calculadora online y jugar con las variables.

Cómo planificar la financiación ante un escenario de inversión

  • Definir el coste total del proyecto: no solo el coste de adquisición, sino también el de instalación, puesta en marcha, curva de aprendizaje, marketing inicial, mayor necesidad de circulante y retrasos en el retorno esperado.
  • Calcular el retorno y la vida útil de cada parte de la inversión: la financiación debe acompañar al activo:
    • Activos a largo plazo: financiación estructural (préstamo, leasing, hipotecario)
    • Aumentos de circulante: financiación a corto plazo (líneas de crédito, descuento comercial o financiación de pagos)
  • Mantener separada la caja operativa: la tesorería que sostiene el día a día no debe mezclarse con la financiación del proyecto. Si se hace, la inversión puede paralizar la actividad principal.
  • Solicitar financiación con antelación: con más tiempo y mejores cifras (sin tensiones), los bancos ofrecen mejores condiciones y mayor disponibilidad de financiación.
  • Simular escenarios conservadores: planificar qué hacer en caso de desviaciones sobre las previsiones y cuál sería el coste máximo por asumir (en tiempo y unidades monetarias). Es vital definir hasta dónde estamos dispuestos a llegar.


Conclusión: anticiparte es dirigir

Las empresas no se financian mejor cuando más lo necesitan, sino cuando aún tienen margen para demostrar solidez, crecimiento y capacidad de devolución. La financiación no debe ser una reacción a la urgencia, sino una herramienta estratégica para impulsar el futuro del negocio.

Identificar a tiempo las señales de alerta —tensiones de liquidez, incrementos de costes, desaceleración del mercado, plazos de cobro más largos, crecimiento acelerado, transiciones o inversiones en camino— permite financiarse en una posición de ventaja: con más opciones, mejores condiciones y mayor poder de negociación.

La diferencia es enorme: financiarte tarde es caro y arriesgado; financiarte a tiempo te permite crecer con seguridad.

Pero, ¿cómo puedo anticiparme? Pues aquí no hay duda, con controles, planificación y seguimiento de indicadores financieros.

Checklist para anticiparte y financiarte a tiempo
: antes de que haya tensiones financieras, asegúrate de cumplir con estos pasos:

Control de liquidez

  • Presupuesto de tesorería actualizado y revisado semanalmente.
  • Proyección de flujo de caja realista a 6–12 meses vista.
  • Fondo de maniobra positivo y en vigilancia continua.

Seguimiento de KPIs críticos

  • Periodo Medio de Cobro controlado y negociado cliente a cliente.
  • Endeudamiento a corto plazo estable o a la baja.
  • Rotación de inventario optimizada y sin acumulaciones.
  • Ratio de tesorería por encima del mínimo de seguridad del sector.

Planificación de financiación

  • Productos financieros diversificados (no depender de un solo proveedor financiero).
  • Líneas de financiación activas aunque no se utilicen.
  • Garantizar disponibilidad de crédito para picos de actividad.
  • Preparar escenario alternativo si empeoran ventas o costes.

Gestión comercial del riesgo

  • Política “con prisa antes, no con prisas después”: financiación solicitada antes de necesitarla.
  • Seguimiento activo de clientes que alargan plazos de pago.
  • Análisis de solvencia de los principales clientes.



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Enrique Serrano
Autor

Enrique Serrano

Enrique es fundador de Financlick y cuenta con un profundo conocimiento de los mercados financieros junto a una dilatada experiencia en el sector finanzas. Tiene una amplia formación en análisis financiero y es especialista en financiación para empresas, planificación financiera y estrategia de desarrollo empresarial.

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