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23-10-2020

Cómo comparar dos préstamos

Parece fácil pero no lo es, comparar dos préstamos, requiere profundizar en cada opción y leer la letra pequeña para tenerlo todo en cuenta. La oferta de préstamos personales e hipotecas es cada vez más extensa y compleja, lo que a veces dificulta su comparación, pero si no quieres que te den gato por liebre, preocúpate de analizar, uno a uno, estos indicadores por separado, pero también en su conjunto, porque no siempre te interesará el mismo tipo de préstamo, es decir, no siempre el préstamo más barato será el que más te convenga, hay mirarlo todo muy bien.


  • Comisiones: tiene un efecto pequeño en el coste financiero de un préstamo, especialmente cuanto más largo sea el plazo de amortización. Las comisiones se liquidan al inicio de la operación de préstamo sobre el importe solicitado, y pueden ser de dos tipos, de estudio y apertura normalmente, aunque existen otros conceptos. En cualquier caso, hay que tener en cuenta todos los gastos de constitución del préstamo, incluidos, además de las comisiones, todos en los que haya que incurrir, como los gastos de intervención notarial.
  • Tipo de interés: es, sin duda, el indicador que más influye en el coste financiero de un préstamo, pero no sólo en eso, influye también en el esfuerzo que debe hacer el titular del préstamo para atender sus cuotas periódicas. El tipo de interés puede ser fijo o variable, y hay que fijarse mucho en él porque nos acompañará durante toda la vida del préstamo. A más capital pendiente más influencia tiene el tipo de interés en el coste final, siendo este muy elevado al principio del préstamo y mucho menor hacia el final, si se ha amortizado el suficiente capital.
  • Plazo de amortización: a mayor plazo mayor coste financiero, pero menor esfuerzo requiere atender sus cuotas. El plazo de amortización es otro de los indicadores fundamentales y hay que buscar el equilibrio entre los dos extremos de la balanza.
  • Periodicidad de amortización: lo normal es que los préstamos tengan periodicidad de amortización mensual, aunque se pueden escoger otro tipo de periodicidad como la trimestral o la anual. Sólo hay que saber que cuanto más grande sea el periodo entre cuota y cuota mayor será el coste financiero, aunque más llevadero el esfuerzo para atender cuotas. Aquí, de nuevo, hay que encontrar el equilibrio.
  • Tipo de amortización: el tipo de amortización hace referencia a la forma en que se calculan las cuotas. Lo habitual es encontrarnos con un préstamo de cuotas constantes también llamado préstamo con sistema de amortización francés, pero existen otras modalidades como el método alemán o el americano, cada una con un impacto distinto en el coste financiero y en la velocidad de amortización. Ver cómo se comporta la cuota en cada escenario es fundamental, así como analizar qué propuesta es más o menos rápida amortizando capital.
  • Productos vinculados: no hay que pasarlos por alto en ningún momento. Existen multitud de productos vinculados al préstamo que no hacen más que encarecerlo, especialmente productos aseguradores como los seguros de vida o los seguros de protección de pagos. Hay que tenerlos en cuenta como un coste más, sin duda.
  • Tasa anual equivalente o TAE: Es, sin duda, un indicador fundamental. La TAE es el coste financiero anualizado de un préstamo, lo que permite comparar dos préstamos distintos. Además, en su cálculo, la TAE incluye el tipo de interés y las comisiones, lo que lo convierte en un indicador muy completo. Las entidades financieras están obligadas a informarlo al cliente en cualquier oferta o contrato de préstamo, pero ojo, no incluye algunos costes como los de intervención notarial o los productos vinculados.

El criterio para seleccionar un préstamo u otro no siempre será el mismo, en ocasiones el coste financiero en términos de TAE puede ser el más bajo, pero puede que no nos encaje muy bien en cuanto a cuotas porque el plazo de amortización es demasiado corto. Cada caso es especial y hay que analizar bien cuál es la mejor opción según la situación personal de cada uno para balancear las diferentes propuestas más hacia un criterio de coste financiero o hacia un criterio de esfuerzo en su devolución.

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