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Avales y garantías

Qué es y para qué sirve

Te adjudican la licitación y te piden una garantía del 5% del contrato. El propietario de la nave quiere seis meses de renta por adelantado. La subvención te obliga a garantizar el anticipo antes de cobrarlo. En los tres casos puedes sacar el dinero de la caja e inmovilizarlo durante años, o pedir un aval y seguir usando esa liquidez en tu negocio.

Un aval es una operación de garantía, no de financiación: no recibes dinero. Una entidad —banco, aseguradora o sociedad de garantía recíproca— se compromete por escrito a responder ante un tercero, el beneficiario, si tu empresa no cumple la obligación garantizada.

  • Qué se puede garantizar: el pago de una cantidad, la participación en un concurso público, la ejecución de una obra, el suministro de materiales, el buen funcionamiento de lo vendido, la devolución de una subvención o el cumplimiento de obligaciones medioambientales.
  • Quién lo emite: bancos, compañías aseguradoras, sociedades de garantía recíproca y organismos de financiación pública. Cada canal tiene precio y exigencias distintas.
  • Qué te van a pedir: análisis de tu empresa y, según tu solvencia, pignoración de fondos. Aunque no recibas dinero, el aval consume riesgo y se declara en CIRBE.
  • Cuándo deja de contar: si tiene vencimiento, en esa fecha. Si es indefinido, solo cuando devuelves el documento a la entidad que lo emitió, y no antes.

A qué perfil encaja y a cuál no

Encaja siempre que un tercero te exija una garantía y prefieras no inmovilizar tesorería para dársela.

Si lo que garantizas es el pago de dinero, tu producto es el aval financiero. Si garantizas el cumplimiento de una obligación distinta al pago, el aval técnico. Si tu actividad exige avales de forma continua, negocia una línea de avales en lugar de tramitarlos uno a uno. Y si operas con clientes o proveedores extranjeros, mira el crédito documentario, que además de garantizar funciona como medio de pago.

Características

Cómo funciona

La entidad emite un documento de aval que tu empresa entrega al beneficiario. Ese documento es la garantía: mientras esté en manos del beneficiario, el compromiso está vivo. Si tiene fecha de vencimiento, se extingue al llegar esa fecha. Si es indefinido, solo se cancela devolviendo el documento a la entidad emisora.

Conviene subrayarlo, porque es el error más frecuente y más caro: cumplir la obligación no cancela el aval. Muchas empresas siguen pagando comisiones trimestrales por avales de obras terminadas hace años simplemente porque nadie reclamó el papel al beneficiario. Revisa tu posición de avales al menos una vez al año.

Qué tipos existen

  • Aval financiero: la entidad se compromete a pagar una cantidad de dinero si tú no lo haces. Como el riesgo es equivalente al de un préstamo, es el más caro y el más difícil de conseguir.
  • Aval técnico: la entidad responde de una obligación distinta al pago —licitaciones, ejecución de obra, suministro, garantía postventa, recursos administrativos—. El riesgo es menor y la concesión, más sencilla.

Quién puede solicitarlo y qué garantías piden

Casi cualquier empresa, pero las condiciones dependen de tu solvencia. Los bancos suelen exigir pignoración dineraria en proporción inversa a tu perfil de crédito: una empresa sólida puede obtener el aval sin pignorar nada, y una empresa débil tendrá que depositar hasta el 100% del importe, con lo que el aval pierde buena parte de su sentido. Ahí las sociedades de garantía recíproca y los avales públicos suelen ser la salida, sobre todo en licitaciones.

Qué cuesta

Con una entidad financiera pagas una comisión de apertura de la línea que soporta el aval y una comisión periódica de mantenimiento, normalmente trimestral. No hay tipo de interés, porque no hay financiación. Con una aseguradora el esquema cambia: pagas una prima periódica calculada según el riesgo asumido.

Revisamos tu posición de avales y buscamos el emisor que menos garantías te exija. Sin coste y sin compromiso.

Puntos Clave
  • Garantía, no financiación
    No recibes dinero, pero consume riesgo y se declara en CIRBE.
  • Protege tu tesorería
    Evita inmovilizar en un depósito el dinero que tu negocio necesita en circulación.
  • Multicanal
    Bancos, aseguradoras, sociedades de garantía recíproca y avales públicos, con condiciones muy distintas entre sí.
Ventajas e inconvenientes

Ventajas

  • Cubres la exigencia de un tercero sin inmovilizar caja.
  • Coste bajo comparado con la financiación: comisiones, sin tipo de interés.
  • Plazos muy variados, desde un año hasta indefinido.
  • Amplia oferta de emisores: banca, aseguradoras, SGR y financiación pública.

Inconvenientes

  • Consume riesgo y ocupa CIRBE aunque no recibas fondos.
  • Según tu solvencia, puede exigir pignoración de hasta el 100% del importe.
  • El aval no se extingue hasta que se devuelve el documento, y mientras tanto sigue devengando comisiones.
  • Sigue siendo en muchos casos un documento físico, con la logística que eso implica.