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21-06-2023

Anticipos con clientes y proveedores, cómo funcionan

El anticipo de clientes y el anticipo a proveedores son, por decirlo de manera sencilla, antónimos. Ambos se utilizan en la negociación de las condiciones de compraventa en el ámbito comercial, pero tienen un impacto muy diferente en la liquidez de la empresa.

Por un lado, tenemos el anticipo de clientes, que se da cuando un cliente anticipa, parcial o totalmente, el pago de un producto o servicio que le suministraremos más adelante. Una vez que el cliente reciba el producto o servicio tendrá que pagar el resto no asumido en el anticipo, siempre que el anticipo sea parcial.

Esta operación debe estar respaldada por una factura, por lo que tendremos que asumir ese IVA cobrado, como en cualquier otra operación comercial. La diferencia es que, en este caso, emitimos la factura antes de prestar el servicio o suministrar el producto.

Por ejemplo, imagina que tu empresa se dedica al diseño de páginas web. Si la creación de una página te lleva más de tres meses, puedes pedir a tu cliente un anticipo del 30% del precio de venta al inicio del desarrollo para financiar los costes que asumirás durante este periodo. De esta manera, en caso de impago por parte del cliente, podrás cubrir parte de los costes. El anticipo de clientes es muy común en sectores donde el producto o servicio no está listo para ser suministrado cuando el cliente lo solicita: construcción, obras y reformas, diseño y programación, construcción de maquinaria, trajes a medida y muchos más.

En términos contables, el asiento de un anticipo de cliente sería el siguiente:

DEBE

HABER

100€ (570) Tesorería

 

Base Imponible anticipo de clientes (438) 80€

H.P. IVA repercutido (477) 20€

 

Al recibir el cobro del cliente, se produce un incremento de la tesorería. Sin embargo, se generan dos deudas: una con el cliente (debemos prestarle el servicio o suministrarle el producto) y la otra con Hacienda (por el IVA repercutido). En resumen, un anticipo de cliente permite cobrar antes y asumir menos riesgos en el circuito comercial, funcionando como una medida efectiva de autofinanciación. Pero, por otro lado, podría dificultar el cierre de ventas, empeorando la eficiencia comercial.

En el extremo opuesto, tenemos el anticipo a proveedores. En este caso, hay un anticipo en el pago de las compras de productos o servicios a proveedores. Es decir, se paga antes de que el producto o servicio sea suministrado o prestado, normalmente porque el proveedor tiene que fabricarlo o presta el servicio a lo largo del tiempo.

Como en el caso anterior, la operación debe ir respaldada por una factura con el IVA correspondiente. Contablemente, quedaría de la siguiente forma:

DEBE

HABER

80€ (407) Base Imponible anticipo a proveedores

Tesorería (570) 100€

 

20€ (472) H.P. IVA soportado

 

Anticipar un pago tiene consecuencias contrarias a las del anticipo de cliente. Ahora estamos empeorando la liquidez y asumiendo más riesgos, ya que corremos el riesgo de que, por alguna razón, el proveedor no preste el servicio o suministre el producto. Por lo tanto, es recomendable evitar los anticipos a proveedores en la medida de lo posible o, al menos, minimizarlos. Dicho esto, si no es posible operar sin ellos, existen diferentes formas de cubrir este riesgo:

  • Informes comerciales: permiten analizar la situación financiera de una empresa de manera intuitiva. Una empresa con problemas financieros podría no ser capaz de cumplir con su obligación en el corto plazo.
  • Formalización de un contrato de compraventa: es una de las formas más efectivas de protección, ya que en él se pueden incluir cláusulas que las partes consideren para minimizar los riesgos, incluyendo garantías o penalizaciones en caso de incumplimiento.
  • Garantías financieras y avales: un aval de un banco o de una compañía aseguradora que responda de la capacidad del proveedor de llevar a cabo el producto o servicio es una herramienta muy efectiva para reducir prácticamente a cero el riesgo. Se conocen como garantías o avales técnicos.

 

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