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13-05-2016

8 garantías que facilitan la financiación para empresas

Cuando la empresa anda con un rating de crédito algo ajustado, entran en juego, en la financiación para empresas, las garantías adicionales. Hoy hablamos de todas las que puedes ofrecer a la entidad de financiación, bancaria o no, para reforzar tu solicitud y conseguir mejores condiciones, tanto en importe, como en el plazo de financiación, como en tipo de interés y comisiones, las garantías facilitan el acceso al crédito.

Avales personales y societarios

Quizás uno o el más habitual de todos ellos, el aval personal de los socios o de cualquier otra persona que esté dispuesta a garantizar la operación a cambio de arriesgar todo su patrimonio en la operación, sí sí, todo su patrimonio, el avalista responde del buen fin de la operación con todos sus bienes, ya sea una persona física o una persona jurídica. En muchas ocasiones los empresarios ofrecen de forma muy deliberada su aval personal sin pararse a pensar en las posibles consecuencias. La entidad de financiación hará una valoración de la solvencia sumando todos sus bienes y restando todas sus deudas, y valorará también su capacidad de pago sumando todos sus ingresos en comparación con todos sus gastos, de la misma forma que analiza al titular de la financiación.

Sociedades de garantía recíproca

Gran instrumento para ofrecer una garantía. Las SGR ofrecen garantía dineraria a las operaciones de financiación, hasta una determinada cifra, que puede ser hasta el 100% de la operación. Esta fórmula permite a las empresas ampliar su capacidad de endeudamiento, ya que la entidad de financiación consigue un compañero de viaje que arriesga con ella, la SGR. Y esto no está sólo limitado a bancos, la plataforma de crowdlending MyTripleA también las admite.

Pignoración de acciones de la empresa

No es lo más habitual en pequeñas empresas, pero es una figura que existe y que suele utilizarse cuando la entidad ya tiene riesgo vivo con la empresa y necesita reforzar las garantías, aunque no es exclusivo para esta situación. Una fórmula de financiación que lleva implícita la pignoración de acciones es el préstamo convertible, se trata de un préstamo que da derecho a la entidad a convertirlo en acciones de la empresa, a una determinada valoración y bajo ciertas circunstancias pactadas de antemano. Este tipo de financiación es muy habitual en empresas que se encuentran en un etapas iniciales de su ciclo de vida.

Pignoración de stocks

Esta figura también existe y está muy desarrollada en UK o USA, en caso de impago la entidad tiene derecho a hacerse propietaria de una parte del stock de la empresa. La entidad debe ser capaz de saber valorar bien ese stock y liquidarlo con cierta rapidez para tener este tipo de garantías en cuenta.

Activos fijos de la compañía

Imaginamos que habéis oido hablar del leasing y el renting. En estas dos figuras la empresa adquiere el derecho a explotar un activo fijo (vehículos, maquinaria, aplicaciones informáticas u otros) en régimen de alquiler y, la entidad de financiación es propietaria del activo. En el caso del leasing, como norma general, la empresa adquiere el bien en la última cuota de financiación, en el caso del renting, al finalizar el contrato la empresa no adquiere el bien sino que tiene la opción de sustituirlo por otro nuevo y prorrogar el contrato. En ambos casos el activo sirve a la entidad como garantía de la operación en caso de impago, aunque puede coexistir con garantías adicionales.

Inversiones dinerarias

Ya sean depósitos a plazo fijo, saldo en cuentas corrientes, fondos de inversión o acciones cotizadas, cualquier forma dineraria puede ser objeto de garantía adicional para una entidad de financiación en una operación de crédito, excepto los planes de pensiones. Pero ojo, en muchas ocasiones no tiene demasiado sentido pignorar este tipo de activos, ya sean de la empresa o de un tercero, porque supone un sobrecoste financiero muchas veces innecesario, pero extremadamente rentable para la entidad. Estos casos requieren un análisis profundo de pros y contras.

Inmuebles

Otra garantía muy habitual es la hipotecaria, no sólo para la compra del inmueble en cuestión sino para garantizar otro tipo de financiación, incluso financiación de circulante como el descuento de pagarés, la línea de crédito o la línea de negocio internacional, cualquier tipo de financiación para empresas puede ser garantizada con un inmueble. 

Contratos y derechos de cobro

Con el tiempo esta garantía es cada vez más habitual, la monetización futura de un contrato con un cliente de la empresa, especialmente si se trata de un cliente de elevada solvencia, sirve también de garantía a la financiación. En caso de impago la entidad se adjudica los cobros derivados del contrato. Algo parecido pero no igual es lo que hacen las entidades de factoring, adjudicarse los derechos de cobro sobre las facturas de un determinado cliente de elevada solvencia de la empresa.

Como decíamos, cualquier garantía permite a la empresa obtener mejores condiciones en su financiación o, en ocasiones, simplemente acceder a ella, algo que no sería posible sin garantías adicionales a las de la propia empresa en determinados niveles de rating. Pero antes de ofrecer una garantía, la empresa debe valorar bien que es lo que se está jugando en caso de que las cosas no salgan como estaba previsto, es mucho mejor limitar las garantías a importes o activos concretos que ofrecer avales personales o societarios, que responden con todos sus bienes presentes y futuros.

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